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La Inteligencia Artificial compite con la verdad
Para quienes aprendimos a sumar y a resta con el ábaco, los adelantos sentidos y sufridos durante los últimos 75 años nos insensibilizaron al progreso, nos anularon la capacidad de sorprendernos y nos crecieron las ganas de ser cada vez más cómodos.
Han sido muchos y muy variados esos saltos, pero ninguno hasta ahora tan trascendental como la Inteligencia Artificial a quien ya bautizamos como IA para introducirla en nuestro vademécum y, por supuesto, en nuestro futuro.
Su desbordante atragantamiento de memoria en vez de hacernos sentir inferiores nos hace creer que es una herramienta para descubrir lo que nos hace falta por conocer. por eso su aplicación masiva se fue con los ChatsGPT, que resultan remplazándonos las búsquedas bibliográficas o el repaso a las videotecas.
Me inclino, entonces como anciano de la tribu, respetuoso ante ella. No sé hasta dónde llegará pero como estoy seguro no me tocará verlo, prefiero comparar cuanto hay que creerles. Por ejemplo, en mi computador tengo IA Sider Barra ChatGPT+Vision&GPT.
Pero por astucia tulueña he ido al BigchatGPT4. A ambas les pregunté. ¿De qué trata la novela Comandante Paraíso de Gustavo Álvarez Gardeazábal? Los de Sider dijeron que: La novela «Comandante Paraíso» de Gustavo Álvarez trata sobre la vida de un personaje llamado Porfirio Barba Jacob, un hombre que se convierte en un líder guerrillero en Colombia”. Casi suelto la carcajada. La de Bing fue contundente “Comandante Paraíso es la historia de un narcotraficante ficticio llamado Enrique Londoño, donde se disecciona el fenómeno del narcotráfico en Colombia».
No consulté otras porque supongo que se trata de una batalla futura entre quienes dicen la verdad y quienes la extraen como negocio sin verificarla. Y como la verdad no siempre gana, he perdido mi optimismo del futuro y tengo que añorar el ábaco mientras esto se aclara.
Gustavo Álvarez Gardeazabal…Diario Occidente…febrero 2024
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El turismo firma su futuro
El turismo se fortalece cuando lo público y lo privado caminan con una misma visión. Por eso celebramos que, desde Proantioquia, junto al Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la Gobernación de Antioquia, las cámaras de comercio y las alcaldías que integran el Consejo Metropolitano de Turismo, acabamos de firmar un acuerdo de voluntades para trabajar de manera conjunta por la gobernanza, la promoción y la organización del turismo. Esta firma vale más que un protocolo: es una declaración de futuro. Los datos respaldan la ambición. Antioquia se consolidó en 2025 como segundo destino turístico del país, con crecimiento del 64%, diez veces el ritmo nacional. Este año el sector se ajusta, como de resto de Colombia, a expectativas de nuevas políticas, pero eso no cambia lo esencial: el turismo crece más rápido que nuestras capacidades para acompañarlo y ayudarlo a florecer. Esa brecha es la que este acuerdo se propone cerrar.
El mensaje es claro: los grandes retos del turismo solo se enfrentan cuando somos capaces de construir una visión compartida entre instituciones, el sector privado y ciudadanía. El momento es ahora. El sector enfrenta desafíos que trascienden fronteras de cualquier municipio: cambios en las políticas migratorias, nuevas preferencias de los viajeros y una competencia cada vez más intensa entre destinos. Promover un territorio ya no basta; hay que construir las condiciones para que sea competitivo.
Por eso, antes de firmar, escuchamos. Setenta y siete actores del ecosistema turístico: empresarios, gobiernos municipales, gremios, academia y sociedad civil. todos coincidieron en algo: el turismo solo se consolida cuando se construye de manera articulada, con responsabilidad. Cada municipio ha desarrollado una oferta a la medida de sus vocaciones y atractivos: Urabá, Guatapé, el corredor patrimonial de Jericó y Jardín, los charcos del Oriente, la tradición artesanal de Rionegro y La Ceja, entre otros. Lejos de competir entre sí, esa diversidad es nuestra mayor fortaleza para proyectarnos hacia los mercados internacionales.
Turismo es infraestructura: Turismo es conectividad. Turismo es formación de quien recibe al visitante. Y es, sobre todo, gobernanza: una visión concertada de largo plazo que trascienda periodos electorales, para que la promoción tenga detrás un sistema y deje huella. Eso beneficia a quien visita y, sobre todo, a quien recibe: los operadores, las comunidades, todo el ecosistema que vive del turismo.
Le hemos planteado al Gobierno Nacional priorizar a Antioquia como nodo de desarrollo y catalizador para las regiones, un referente del trabajo de articulación. Con ProColombia, Fontur y el Viceministerio de Turismo trabajando de la mano, las acciones dejan de quedarse en el papel: se concretan, se construyen, se vuelven realidad. Eso es hacer que las cosas pasen. Medellín crece cuando crecen las regiones. Esa es la premisa de este acuerdo y de la ciudad- región que queremos construir: más competitiva, más conectada, con una sola voz para presentarle al mundo a Medellín y Antioquia como una oferta conjunta y coordinada. Un destino que suma, que se piensa en grande y que sale a competir con los mejores del continente. Al turismo le sobran diagnósticos y promesas. Lo que le falta son instituciones capaces de ponerse de acuerdo y cumplir. Ese es el valor de esta firma: convierte la voluntad en compromiso y el compromiso en tarea. El futuro se construye con decisiones como esta. Hoy, en Antioquia, el turismo firma su futuro.
Juliana Velásquez Rodríguez……. presidenta ejecutiva Proantioquia..agosto 2026.
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INDEPENDENCIA ES LIBERTAD
Son muchas las independencias que hay para celebrar este 20 de julio. Esta vez, además, celebramos dentro de una montaña: en el Túnel del Toyo, donde 9,7 kilómetros de roca se convirtieron en camino.
El 1 de junio de 1926, cerca de la Facultad de Minas, en Robledo, arrancaron obras de la carretera al Mar. No fue el sueño de un solo hombre: Antioquia conformó la Junta Propulsora, con Gonzalo Mejía a la cabeza, y la Gobernación de Antioquia puso $8 millones mientras la Nación aportó 9,3 millones. El camino no fue recto: una firma extranjera abandonó la obra, llegó la crisis mundial de 1929, y la Nación solo la asumió tras visita del presidente López Pumarejo. Ni siquiera los sueños grandes avanzan sin tropiezos: avanzan a pesar de ellos. En 1949, Gonzalo Mejía defendía por radio una obra bajo ataque: “Aún hoy, cuando solo faltan 52 kilómetros para llegar al mar… se han levantado voces que atacan la construcción de la vía por todos los medios.” La carretera se inauguró en 1955. Mejía murió poco después, y Turbo le levantó un busto con la mano señalando el mar. El sueño de futuro no terminó ahí. Antes de morir, el gobernador Fernando Gómez Martínez ya imaginaba dos túneles: uno entre Medellín y San Jerónimo, hoy con su nombre, y otro en Cañasgordas, bautizado Guillermo Gaviria Echeverri. Ese segundo túnel es el que se construye en El Toyo, y es la etapa final del sueño de Gonzalo Mejía. Algunos sueños se heredan hasta que alguien los termina.
Hoy conmemoramos la Independencia en este túnel de 9,7 kilómetros, el más largo de América. Cuando entre en operación, el viaje entre el Aburrá y Urabá pasará de casi 8 horas a 4. Es la pieza que le faltaba a la Vía al Mar Gonzalo Mejía Trujillo, que con casi 38 kilómetros, 18 túneles y 31 puentes conecta al Aburrá con el Urabá antioqueño y el Caribe. Los estudios arrancaron en 2002, el contrato en 2015, las obras en 2018, y el cale se logró en 2023, con 8.000 obreros e ingenieros. Cuando el tramo de la Nación quedó en riesgo, la Gobernación y la Alcaldía de Medellín lo asumieron. Cien años, varios visionarios, cinco gobiernos, un mismo sueño: así se construyen independencias que de verdad importan, por relevo, no por milagro. Independencia es también libertad para aportarle al país a pesar de las dificultades.
Celebrar la Independencia es celebrar la posibilidad de que haya desarrollo, de que las empresas crezcan, de que la infraestructura permita que por las vías transiten el desarrollo económico y el bienestar de las personas, la posibilidad de conectarse con las oportunidades. Autonomía regional para el futuro de la Nación. Que al llegar al final de un túnel nos encontremos con la luz como señal de futuro. Ninguna nación es libre si sus regiones no lo son. Independencia es poder conversar de tú a tú con un gobierno que respete a las regiones, que las potencie, y que reconozca la riqueza que hay en la diversidad. Un gobierno para toda Colombia.
No se trata de más autonomía para separarnos. Se trata de autonomía que nos une. Hoy, día de la Independencia, El Toyo nos demuestra que cuando pensamos en décadas y no en periodos de gobierno, las cosas pasan. Esta independencia no se declara: se cava, se pavimenta y, al final, siempre encuentra la luz. Independencia es libertad. Independencia con coraje, resiliencia y responsabilidad es garantía de futuro.
Juliana Velásquez Rodríguez… presidenta ejecutiva Proantioquia
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Antioquia y Colombia, energía para el futuro
La próxima gran competencia global no será por el petróleo ni por puertos: será por energía limpia, firme y suficiente para sostener la economía digital. La Agencia Internacional de Energía, estima que los centros de datos consumirán cerca de 950 teravatios – hora en 20230, equivalente al consumo eléctrico de Japón. Goldman Sachs calcula que la infraestructura de inteligencia artificial movilizará 7, 6 billones de dólares entre 2026 y 2031. Solo en 2026, los grandes jugadores tecnológicos invertirán más de 700. 000 millones de dólares, y todos se hacen la misma pregunta: ¿dónde hay electricidad confiable? Allí donde haya energía, infraestructura, talento e institucionalidad se instalarán plataformas productivas del siglo XXI.
Colombia llega a esta conversación con dos realidades simultáneas. La primera es la coyuntura: un fenómeno de El Niño en curso, embalses por debajo del nivel óptimo, una demanda que creció 8,8% en un año y el riesgo real de racionamiento, herencia de una errada política energética que desincentivó la inversión en el sector. Atender esa emergencia es urgente e inaplazable, y exige una instancia que reúna al gobierno, empresas y operadores del sistema. La segunda realidad es la pregunta del fondo, la que define una década: ¿seremos espectadores de la transformación energética global o nos convertimos en plataforma para producirla?
El gobierno electo ha dicho que quiere pasar de administrar la escasez a desatar la abundancia. En materia energética, Antioquia tiene una propuesta concreta para que esa aspiración se vuelva realidad. Durante décadas construimos una de las capacidades eléctricas más importantes del país y de América Latina: embalses, centrales, ingeniería, empresas, conocimiento técnico y una cultura institucional para potenciarla. Una historia que hoy puede construir un nuevo futuro. La idea central es sencilla y poderosa: convertir embalses existentes en una gran batería de agua. El almacenamiento hidroeléctrico por bombeo conecta cuerpos de agua ubicados a diferentes alturas: cuando el país necesita energía, el agua baja y genera electricidad; cuando hay excedentes solares o menor demanda, el agua se bombea nuevamente hacia arriba. Es la tecnología de almacenamiento de gran escala más probada del mundo, pues representa cerca del 90% del almacenamiento eléctrico global, y exige lo que Antioquia tiene: agua, montaña, diferencias de altura, activos estratégicos y experiencia técnica acumulada. Pocos territorios del hemisferio pueden decir lo mismo. Es una ventaja física, productiva e institucional.
Pero la oportunidad no se agota en producir y almacenar energía. La verdadera transformación está en conectar esa capacidad con la nueva demanda global de centros de datos. La inteligencia artificial requiere electricidad permanente, limpia y firme, y las grandes tecnológicas buscan territorios donde instalar infraestructura digital sin comprometer sus metas ambientales ni poner en riesgo la estabilidad de los sistemas eléctricos. Google ya construye su primer centro de datos en Colombia, en el Valle del Cauca. Es una excelente noticia para el país y también una señal: la competencia entre los territorios ya comenzó. Urabá, Oriente, Norte y Nordeste tienen condiciones excepcionales, como las tienen Cundinamarca, Boyacá, Huila y el Valle. Esta es una oportunidad de país.
¿Qué se necesita? Reglas claras y estables, licenciamiento oportuno, una política que reconozca los centros de datos como infraestructura estratégica, estímulos a la inversión y una gobernanza que conecte Nación, territorios, empresas públicas y privadas, universidades y banca multilateral. El próximo Plan Nacional de Desarrollo es un instrumento natural para incorporar esta agenda, y los primeros cien días del nuevo gobierno, la ventana para enviar la señal a los mercados. Nuestra riqueza natural, sumada a nuestra capacidad institucional.
La inteligencia artificial vive en territorios concretos: consume energía real y la transforma en inversión, empleo y servicios exportables. Esta es una discusión de desarrollo productivo, transición energética y soberanía económica en la que Antioquia tiene todo para aportar. Hablemos de la energía como posibilidad y no desde la escasez. El futuro lo construimos todos.
Juliana Velásquez Rodríguez…presidenta ejecutiva Proantioquia.
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