Durante diciembre el CAVR de fauna silvestre, atendió 34 animales silvestres. Las aves que cayeron de sus nidos o mamíferos que ingresaron a viviendas buscando refugio, fueron los más afectados.
De nuevo diciembre se convierte en el mes de la crueldad para la fauna silvestre, el uso indiscriminado de pólvora volvió a tener consecuencias para la fauna silvestre en el Valle de Aburrá. Aves, zarigüeyas y murciélagos ingresaron al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación (CAVR) de fauna silvestre tras sufrir caídas, traumas severos, fracturas e incluso la muerte, como resultado del estallido de artefactos pirotécnicos.
Ruido, miedo, dolor y angustia eso es lo que produce en las pequeñas víctimas la pólvora. Cada petardo provoca en la fauna silvestre terror y desorientación. Uno de los casos más conmovedores y dolorosos se registró el 1 de diciembre en la Loma de los Bernal, en Medellín, donde una zarigüeya adulta cayó desde un árbol tras el estruendo de la pólvora. El impacto le causó múltiples fracturas, el animal falleció pese a los esfuerzos del personal veterinario.
“Durante diciembre de 2025 se recibieron más de 34 animales silvestres, víctimas de la quema de pólvora en el Valle de Aburrá, 11 de ellos murieron después de ese trabajo arduo de nuestro equipo de profesionales por recuperarlos y devolverlos a su hábitat natural”, indicó Andrés Alberto Gómez Higuita, supervisor del CAVR de fauna silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
En Robledo, también en Medellín, varias crías de zarigüeya quedaron dispersas y desprotegidas luego de que el ruido de la pólvora obligara a su madre a salir de su refugio. El pequeño animal murió por la acción de personas irresponsables y algunas de las crías fueron atacadas por perros, evidenciando cómo el uso de pólvora genera una cadena de afectaciones que trasciende el momento del estallido.
Tras la noche de velitas, se reportaron varios casos críticos. Chamones, cucaracheros, mieleros, tórtolas y torcazas fueron reportados tras caer de sus nidos, muchos de ellos polluelos que no estaban en capacidad de sobrevivir por sí solos. En algunos casos, los nidos fueron destruidos directamente por voladores, dejando a las crías expuestas al frío, la lluvia y los depredadores.
El impacto del ruido extremo también se evidenció en especies nocturnas y altamente sensibles como los murciélagos y los currucutú. En Envigado, un murciélago fue encontrado débil dentro de una unidad residencial, situación que, según los ciudadanos, solo se presenta durante la temporada de pólvora. En Belén, un currucutú se estrelló contra una vivienda tras un fuerte estallido y permaneció aturdido varios minutos antes de poder huir.
El Área Metropolitana del Valle de Aburrá reitera que la pólvora no solo afecta a personas y animales domésticos, sino que tiene consecuencias directas sobre la fauna silvestre: genera desorientación, estrés extremo, abandono de crías, choques contra estructuras, caídas desde altura y una mayor exposición a atropellamientos y ataques de otros animales.
Finalmente, se hace un llamado a la ciudadanía para celebrar sin pólvora y proteger la vida en todas sus formas, recordando que cada estallido puede convertirse en una tragedia silenciosa para los animales que comparten el territorio.
Por favor no quemes pólvora, si ves o tienes un animal herido, llama a la línea de emergencia 304-630-0090








