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Contra la deserción estudiantil, los Juegos Serios
Los Juegos Serios, la literatura los define como herramientas de aprendizaje desafiantes y divertidas, cuyo enfoque es desarrollar habilidades y conocimientos útiles a través de interacciones digitales. ¿Cómo pueden transformar la educación y enfrentar desafíos como la deserción estudiantil?
En un entorno educativo cada vez más digital, los Juegos Serios se destacan como facilitadores del aprendizaje interactivo, abordando la deserción y enriqueciendo la experiencia educativa. Diseñador con fines educativos y formativos, estos, estos juegos ofrecen la posibilidad de revitalizar cómo los estudiantes se comprometen con el conocimiento, presentando una valiosa oportunidad para contrarrestar la deserción y enriquecer el aprendizaje de todos los niveles.
La deserción estudiantil persistente es un reto que afecta a las instituciones educativas en todo el mundo. Los Juegos Serios, al brindar una formación interactiva y comprometida de aprender, pueden neutralizar este problema. al proporcionar una experiencia educativa atractiva, los estudiantes pueden encontrar un motivo adicional para comprometerse con su educación. El estudio de Zapata y Gómez (2020), reveló las tasas de abandono que oscilan entre el 30% y el 50%. Se sugieren enfoques tecnológicos y lúdicos como la incorporación de Juegos Serios para combatir las deserción.
Los juegos educativos trascienden la mera memorización al sumergir a los estudiantes en desafíos que exigen pensamiento crítico y solución de problemas. A través de escenarios simulados, los estudiantes pueden aplicar conceptos teóricos en situaciones del mundo real, fortaleciendo su comprensión y capacidad para transferir conocimientos. Por ejemplo, juegos que abordan problemas matemáticos complejos van más allá de la simple memorización de fórmulas, alentando la aplicación práctica.
Cada estudiante tiene un estilo de aprendizaje único, y los Juegos Serios pueden adaptarse para satisfacer esas diferencias. Mediante la incorporación de múltiples enfoques, los juegos pueden ofrecer una experiencia personalizada para cada individuo. Esta adaptabilidad no solo mejora el aprendizaje, sino que también empodera a los estudiantes para tomar un papel activo en su educación, fomentando un sentido de control y logro.
La sociedad actual exige habilidades más allá de la simple acumulación de conocimientos. Los Juegos Serios pueden enfocarse en desarrollar habilidades como pensamiento crítico, colaboración y resolución de problemas, todas ellas esenciales para el éxito en el mundo laboral y la vida cotidiana. A través de los juegos, los estudiantes pueden enfrentar desafíos que reflejan situaciones del mundo real, equipándolos con habilidades prácticas y transferibles.
La educación evoluciona junto con la tecnología, y los Juegos Serios está liderando este cambio. Su potencial para mejorar la retención estudiantil, personalizar el aprendizaje y fomentar habilidades prácticas los convierte en un complemento en las aulas y plataformas educativas. Al adoptar una mentalidad abierta hacia estos juegos y su impacto transformador, se está dando un paso hacia una educación más atractiva en la era digital.
Algunos escenarios educativos favorecen la evolución tradicional. No obstante, los Juegos Serios no la reemplazan, sino que la complementan. La coexistencia equilibra la educación, enriqueciendo el proceso de aprendizaje. En los Juegos Serios, se encuentra más que entretenimiento: un futuro donde el aprendizaje se fusiona con la diversión. Adoptemos este cambio y marquemos el sendero hacia una educación transformadora.
Martha Catalina Ospina Hernández… El Colombiano..septiembre 2023
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INDEPENDENCIA ES LIBERTAD
Son muchas las independencias que hay para celebrar este 20 de julio. Esta vez, además, celebramos dentro de una montaña: en el Túnel del Toyo, donde 9,7 kilómetros de roca se convirtieron en camino.
El 1 de junio de 1926, cerca de la Facultad de Minas, en Robledo, arrancaron obras de la carretera al Mar. No fue el sueño de un solo hombre: Antioquia conformó la Junta Propulsora, con Gonzalo Mejía a la cabeza, y la Gobernación de Antioquia puso $8 millones mientras la Nación aportó 9,3 millones. El camino no fue recto: una firma extranjera abandonó la obra, llegó la crisis mundial de 1929, y la Nación solo la asumió tras visita del presidente López Pumarejo. Ni siquiera los sueños grandes avanzan sin tropiezos: avanzan a pesar de ellos. En 1949, Gonzalo Mejía defendía por radio una obra bajo ataque: “Aún hoy, cuando solo faltan 52 kilómetros para llegar al mar… se han levantado voces que atacan la construcción de la vía por todos los medios.” La carretera se inauguró en 1955. Mejía murió poco después, y Turbo le levantó un busto con la mano señalando el mar. El sueño de futuro no terminó ahí. Antes de morir, el gobernador Fernando Gómez Martínez ya imaginaba dos túneles: uno entre Medellín y San Jerónimo, hoy con su nombre, y otro en Cañasgordas, bautizado Guillermo Gaviria Echeverri. Ese segundo túnel es el que se construye en El Toyo, y es la etapa final del sueño de Gonzalo Mejía. Algunos sueños se heredan hasta que alguien los termina.
Hoy conmemoramos la Independencia en este túnel de 9,7 kilómetros, el más largo de América. Cuando entre en operación, el viaje entre el Aburrá y Urabá pasará de casi 8 horas a 4. Es la pieza que le faltaba a la Vía al Mar Gonzalo Mejía Trujillo, que con casi 38 kilómetros, 18 túneles y 31 puentes conecta al Aburrá con el Urabá antioqueño y el Caribe. Los estudios arrancaron en 2002, el contrato en 2015, las obras en 2018, y el cale se logró en 2023, con 8.000 obreros e ingenieros. Cuando el tramo de la Nación quedó en riesgo, la Gobernación y la Alcaldía de Medellín lo asumieron. Cien años, varios visionarios, cinco gobiernos, un mismo sueño: así se construyen independencias que de verdad importan, por relevo, no por milagro. Independencia es también libertad para aportarle al país a pesar de las dificultades.
Celebrar la Independencia es celebrar la posibilidad de que haya desarrollo, de que las empresas crezcan, de que la infraestructura permita que por las vías transiten el desarrollo económico y el bienestar de las personas, la posibilidad de conectarse con las oportunidades. Autonomía regional para el futuro de la Nación. Que al llegar al final de un túnel nos encontremos con la luz como señal de futuro. Ninguna nación es libre si sus regiones no lo son. Independencia es poder conversar de tú a tú con un gobierno que respete a las regiones, que las potencie, y que reconozca la riqueza que hay en la diversidad. Un gobierno para toda Colombia.
No se trata de más autonomía para separarnos. Se trata de autonomía que nos une. Hoy, día de la Independencia, El Toyo nos demuestra que cuando pensamos en décadas y no en periodos de gobierno, las cosas pasan. Esta independencia no se declara: se cava, se pavimenta y, al final, siempre encuentra la luz. Independencia es libertad. Independencia con coraje, resiliencia y responsabilidad es garantía de futuro.
Juliana Velásquez Rodríguez… presidenta ejecutiva Proantioquia
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Antioquia y Colombia, energía para el futuro
La próxima gran competencia global no será por el petróleo ni por puertos: será por energía limpia, firme y suficiente para sostener la economía digital. La Agencia Internacional de Energía, estima que los centros de datos consumirán cerca de 950 teravatios – hora en 20230, equivalente al consumo eléctrico de Japón. Goldman Sachs calcula que la infraestructura de inteligencia artificial movilizará 7, 6 billones de dólares entre 2026 y 2031. Solo en 2026, los grandes jugadores tecnológicos invertirán más de 700. 000 millones de dólares, y todos se hacen la misma pregunta: ¿dónde hay electricidad confiable? Allí donde haya energía, infraestructura, talento e institucionalidad se instalarán plataformas productivas del siglo XXI.
Colombia llega a esta conversación con dos realidades simultáneas. La primera es la coyuntura: un fenómeno de El Niño en curso, embalses por debajo del nivel óptimo, una demanda que creció 8,8% en un año y el riesgo real de racionamiento, herencia de una errada política energética que desincentivó la inversión en el sector. Atender esa emergencia es urgente e inaplazable, y exige una instancia que reúna al gobierno, empresas y operadores del sistema. La segunda realidad es la pregunta del fondo, la que define una década: ¿seremos espectadores de la transformación energética global o nos convertimos en plataforma para producirla?
El gobierno electo ha dicho que quiere pasar de administrar la escasez a desatar la abundancia. En materia energética, Antioquia tiene una propuesta concreta para que esa aspiración se vuelva realidad. Durante décadas construimos una de las capacidades eléctricas más importantes del país y de América Latina: embalses, centrales, ingeniería, empresas, conocimiento técnico y una cultura institucional para potenciarla. Una historia que hoy puede construir un nuevo futuro. La idea central es sencilla y poderosa: convertir embalses existentes en una gran batería de agua. El almacenamiento hidroeléctrico por bombeo conecta cuerpos de agua ubicados a diferentes alturas: cuando el país necesita energía, el agua baja y genera electricidad; cuando hay excedentes solares o menor demanda, el agua se bombea nuevamente hacia arriba. Es la tecnología de almacenamiento de gran escala más probada del mundo, pues representa cerca del 90% del almacenamiento eléctrico global, y exige lo que Antioquia tiene: agua, montaña, diferencias de altura, activos estratégicos y experiencia técnica acumulada. Pocos territorios del hemisferio pueden decir lo mismo. Es una ventaja física, productiva e institucional.
Pero la oportunidad no se agota en producir y almacenar energía. La verdadera transformación está en conectar esa capacidad con la nueva demanda global de centros de datos. La inteligencia artificial requiere electricidad permanente, limpia y firme, y las grandes tecnológicas buscan territorios donde instalar infraestructura digital sin comprometer sus metas ambientales ni poner en riesgo la estabilidad de los sistemas eléctricos. Google ya construye su primer centro de datos en Colombia, en el Valle del Cauca. Es una excelente noticia para el país y también una señal: la competencia entre los territorios ya comenzó. Urabá, Oriente, Norte y Nordeste tienen condiciones excepcionales, como las tienen Cundinamarca, Boyacá, Huila y el Valle. Esta es una oportunidad de país.
¿Qué se necesita? Reglas claras y estables, licenciamiento oportuno, una política que reconozca los centros de datos como infraestructura estratégica, estímulos a la inversión y una gobernanza que conecte Nación, territorios, empresas públicas y privadas, universidades y banca multilateral. El próximo Plan Nacional de Desarrollo es un instrumento natural para incorporar esta agenda, y los primeros cien días del nuevo gobierno, la ventana para enviar la señal a los mercados. Nuestra riqueza natural, sumada a nuestra capacidad institucional.
La inteligencia artificial vive en territorios concretos: consume energía real y la transforma en inversión, empleo y servicios exportables. Esta es una discusión de desarrollo productivo, transición energética y soberanía económica en la que Antioquia tiene todo para aportar. Hablemos de la energía como posibilidad y no desde la escasez. El futuro lo construimos todos.
Juliana Velásquez Rodríguez…presidenta ejecutiva Proantioquia.
Un concierto de Ryan Castro deja en Medellín una derrama económica de casi 7 millones de dólares en un solo fin de semana. Cincuenta mil asistentes, 22 mil de ellos visitantes. Hoteles, restaurantes, transporte, entretenimiento. Este evento masivo es igual de importante que un concierto de Filarmed con 1800 asistentes, el próximo evento de Juanes para inaugurar Daviarena o una presentación de Palmeras de Urabá, que mantiene viva la memoria del bullerengue. La música es más que arte y más que negocio; es una cadena de valor que genera empleo, nueve territorios y construye identidad. Colombia lo sabía. Hasta ahora no tenía ley para decirlo en voz alta.
Eso acaba de cambiar.
La aprobación de la Ley de la Música en el Congreso de la República es un hito para el sector: por primera vez, el país cuenta con un marco integral para reconocer, financiar y fortalecer el ecosistema musical. Y con ella, Colombia da un paso que va más allá de la cultura: declara que la música es una actividad de desarrollo económico sostenible.
La nueva Ley crea el Fondo Cuenta Especial del Sector de la Música, inspirado en el modelo que transformó la industria del cine colombiano, para invertir en formación, creación, investigación y circulación. Establece incentivos para el transporte de instrumentos en aviones y visas especiales para la movilidad internacional de artistas. Exime del IVA los instrumentos y equipos de producción sonora. Regula la payola. Protege prácticas musicales comunitarias y tradicionales. Y crea mecanismos para mejorar la transparencia en la gestión de derechos de autor, una deuda histórica con quienes viven de su talento.
Esta ley, tramitada por el representante antioqueño Daniel Carvalho es, a su vez, el logro de muchos. Desde Proantioquia nos vinculamos a esta conversación, aportando una visión técnica y legal al proyecto junto a aliados como Lumen Legal, Hemisferio Derechorocks. EL APUER de Comfama, SAYCO, ACIMPRO, ACODEM, Promúsica Colombia, y todos los integrantes de la Mesa de la Industria Musical, quienes nos acompañaron con aportes y perspectivas. Trabajamos para que la ley incorpora criterios de sostenibilidad, ampliara la visión sobre actores que componen la industria más allá de los artistas masivos y protegiera asuntos clave como el recaudo y gestión de derechos. Fue un ejercicio plural y comprometido que logró destrabar conversaciones que durante más de diez años no habían llegado a ningún puerto.
Esta ley también es un habilitador para el Plan Maestro de Entretenimiento que lideramos junto al sector público y privado, con una apuesta concreta en infraestructura, datos, inversión y talento. Antioquia se posicionó como voz líder en esta conversación nacional, y eso no es un dato menor: es una señal de la región le apuesta de manera decidida a la música como motor de desarrollo económico y social.
Ahora viene lo más importante: la implementación. Que el Fondo se capitalice con recursos reales. Que los beneficios lleguen a los artistas de los territorios, no solo a los grandes distribuidores. Que 40% de artistas emergentes no sea convidado de piedra en festivales públicos. Que las músicas tradicionales, de las comunidades afro, indígenas, campesinas, tengan protección efectiva y no solo reconocimiento simbólico. En la música, en todas las músicas, nos encontramos todos. Con respeto por la diversidad y los gustos. Como debería ser por estos días en nuestro país. Que nuestros ritmos y artistas no sigan dando alegría e identidad. ¡que viva la música!
Julina Velásquez Rodríguez…..presidenta ejecutiva Proantioquia..junio 2026
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