Plaza Botero: ¿Arte, progreso y turismo?

¿Habrá, arte, empleo, progreso y turismo?. Así sentenciaba el presidente Andrés Pastrana el destino del Museo de Antioquia y de la plazoleta Botero en octubre del 2000 en su discurso de inauguración. La plaza de Botero, que alberga 23 esculturas monumentales del artista antioqueño, hace que este parque sea uno de los espacios públicos más relevantes del mundo.

A pesar del esfuerzo realizado durante años, y con el aporte de tantas personas e instituciones públicas y privadas, la plaza Botero también ha sufrido la desidia e indolencia de una administración desenfocada y dedicada a dividir la sociedad y a otras actividades ajenas a la administración pública.

En este lugar de contrastes se conjuga la belleza del arte con escenas de mendicidad, prostitución y otros tipos de informalidad. Los jardines como los del resto de la ciudad están descuidados, el piso sucio y las cuadras vecinas, son focos de venta y consumo de drogas, pobreza y delincuencia.

La ilusión del maestro Botero con la donación de sus obras  y buena parte de su colección privada como catalizadores del desarrollo de esta zona, se ha desvanecido por la falta de cuidado de la administración municipal. Sin gobierno competente, la presencia del arte resulta insuficiente para hacer florecer la   sociedad.

Ante esta situación y como una medida de “choque” el alcalde decidió cerrar y aumentar los controles de ingreso en la plaza Botero. Los resultados, hasta el momento han sido mínimos. Estas medidas simplistas, reaccionarias y cosméticas, afectan a miles de ciudadanos que trabajan y habitan la zona y generan una negativa percepción de elitismo turístico, todo lo contrario, a la voluntad del maestro Botero y las instituciones gestoras.

¿Qué tal si en vez de cercar la plaza Botero, se dialoga con las instituciones sociales que operan allí y brindan atención a las personas vulnerables que la ocupan? ¿Por qué no empeñarse en embellecer este sector cuidando sus jardines, iluminando adecuadamente y generando conciencia frente al cuidado de este patrimonio?. qué bueno seria si se atendiera a quienes viven en los inquilinatos de los barrios que rodean al Museo de Antioquia y en especial a los niños y niñas que padecen la pobreza. Fundamental, además mantener una conversación fluida con las autoridades del museo para generar incentivos y campañas que aumenten la visita no solo de turistas extranjeros sino de los ciudadanos de Medellín y gestionar de la mejor forma este espacio público.

Las anteriores son algunas ideas a mano alzada, seguramente algunas soluciones estructurales pueden provenir de fundaciones, universidades y empresas que se han vinculado durante años con este espacio. Claro esta que, para alcanzarlas, hace falta un espíritu generoso y abierto para escuchar y apoyarse en quienes tienen mayor experiencia y conocimiento.

No hay muchas esperanzas en que además de levantar barreras, que es un síntoma común entre los populistas, se entienda de manera profunda y holística este patrimonio público. Por eso habrá que esperar una próxima administración. Ojalá responsable, sensible con el arte y la cultura y que sepa poner en el centro al ser humano y no solo reaccionar con pinturas y vallas ante problemas de la ciudad.

Federico Hoyos Salazar.. El Colombiano….febrero 2023

Notas y Noticias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *