Frente al polígrafo

Como Laura Sarabia y Armandito Benedetti pusieron de moda el polígrafo, decidí someterme a uno de esos aparatos:

¿Estudias o trabajas?

-Practico todas las formas de locha, después de haber practicado diversas formas de lucha.

¿Ha chuzado alguna vez a una empleada del servicio?

-Escupí esa herejía. Ni siquiera a una que tenía un diente de oro le preguntamos dónde hubo plata para instalarse esa coquetería. Sonreía solo por el lado del diente feliz.

¿Le echó la ley a alguna de ellas?

-Prescindimos de la sazón de dos con causa justa. Resura (¿!) llegó con dos celulares: uno personal y otro exclusivo para vender cosméticos. Otra se me tomaba el ron.

¿Tiene indicios de que alguna perteneció a un clan mafioso?

-Adela, la empleada del servicio estrella en mi niñez, versión criolla de la Cloe de la película mexicana Roma, pertenecía al clan de la ternura. Nos sacaba a la esquina a ver pasar el tranvía. Los domingos iba a encontrarse con su general de un sol. Me refiero al soldado de mi patria colombiana.

¿Le pagó vuelo en avión a una de sus colaboradoras?

-Me gustaba más ese nombre que el de «sirvientas» que utilizó Clarita López, la «sobrina pálida» como la bautizo Klim. La despiadada expresión la utilizaba también el «loco» Jaime Ucrós, exembajador emerrelista de Huila, quien decía: «En el corazón de todo hombre hay una sirvienta». pero sí, alguna vez le pagamos vuelo en avión a una empleada. Nos botó el puesto porque nos teníamos lavaplatos.

¿Le gustó el discurso del presidente Petro en el que anunció la defenestrada de su primera línea?

-Me gustó tanto que votaría por él para la alcaldía de la ciudad de hierro. Nunca lo había visto tan humano. Hasta nos recordó que en 2024 se cumplen 100 años de la publicación de La Vorágine. A Petro solo le escondería el Twitter y no lo dejaría salir al balcón ni a darle la serenata con porros a doña Verónica.

El operador del polígrafo analizó mis reacciones fisiológicas y concluyó: a este tipo no se le puede creer ni lo contrario . Es de los que cambia una mentira por otra. Cumple a rajatabla la orden de Mark Twain de no dejar perder el arte de mentir.

Óscar Domínguez Giraldo … El Tiempo… junio 2023

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