En defensa del ocio

¿Muchos antioqueños prefieren sentirse productivos en lugar de descansar, ¿de dónde proviene eso?

Los españoles que llegaron a América en el descubrimiento venían de una España totalmente estratificada. Estaba la nobleza, que implicaba varias capas y en la más baja de esas capas estaban los hidalgos. Muchos españoles de «la plebe» llegaron a América con el objetivo de que la riqueza encontrada les permitiera ser por lo menos hidalgos. Las características de esta población, así como las demás esferas de la nobleza, era que no trabajaban con las manos ni pagaban impuestos.

Para ascender en la jerarquía, lo que les interesaba a los españoles era la mano de obra indígena. En Antioquia, esa mano de obra desapareció muy rápido, pero, como había oro, a los españoles les tocó trabajar a pesar de no desearlo. Lo que pasa entonces, es que un antivalor en Antioquia se convierte en el gran valor porque quien no trabajaba, trabajaba y trabajaba era visto como un excluido de la sociedad.

En el siglo XIX el ocio fue asociado a la vagancia y fue delito en nuestro país, ¿por qué?. Después de la independencia hubo muchas leyes contra la vagancia y cuya pena más efectiva fue construir colonias penitenciarias donde se tuviera que trabajar para poder subsistir. Una de las más famosas fue Patiburrí y muchos de los reclusos fueron los que construyeron el Ferrocarril de Antioquia. Se consideraba que quien no tuviera trabajo material debía reeducarse haciendo trabajo material; durante mucho tiempo se veía con recelo a quien lo hacía, por eso refranes como «al ocio no hay vicio que no lo acompañe», «hombre ocioso, hombre peligroso» y otros.

La religión católica también veía el no trabajar como incumplimiento de las normas de la moral. Quien pidiera limosna, por alguna incapacidad física que le impidiera trabajar y lo hiciera sin autorización del alcalde de la ciudad o de la iglesia, podía ser considerado vago y entre las consecuencias estaban ingresar al ejército, ir a una colonia penitenciaria o hacer trabajos en el pueblo.

¿Qué debería cambiar en la sociedad para que disfrutemos más de nuestro tiempo libre?

Creo que debemos aprender que ese tiempo en el que no se está produciendo económicamente es un tiempo también para reflexionar sobre uno mismo, o de disfrutar lo que han hecho las más importantes mentes de la humanidad: un gran concierto o una gran lectura o disfrutar de la naturaleza; pero la misma educación nuestra nos lleva a que eso no éste bien visto: Para un cambio en la sociedad frente al ocio se requiere dotar de sentido el ocio. No es la vagancia por la vagancia, sino un pare en el camino del trabajo para aprovechar las oportunidades para disfrutar tantos bienes que nos da la naturaleza o la cultura.

Juan Luis Mejía…. ex rector de la Universidad EAFIT… Revista Comfama…edición No 494..julio 2023

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