Investigadores del Instituto Humboldt y habitantes de río Claro trabajan en la conservación de ocho especies de árboles endémicas

De las ocho especies analizadas, la Matisia serpicostata presenta la mayor vulnerabilidad, ya que solo se ha encontrado un individuo (un árbol) en la zona. Se encuentra catalogada en Peligro Crítico (CR) en La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza -UICN-.

Colombia es el segundo país con el mayor número de plantas en el mundo, con un registro de 26.900 especies nativas, de las cuales, las especies endémicas corresponden a un 24%, es decir, que más de 6.000 plantas solo se han encontrado en Colombia.Estudios recientes, encontraron que de las especies de árboles endémicas, existen algunas poco conocidas y que están en peligro de extinción; por ello, asegurar su preservación es un compromiso ineludible.

Los investigadores colombianos avanzan en la conservación de ocho especies de árboles amenazadas en la cuenca de Río Claro, en Antioquia. Si bien, las ocho especies son endémicas del país (no se conoce su presencia en otras áreas del mundo), cinco de ellas son endémicas de la región (no hay evidencia de más individuos en otras zonas de Colombia); por tanto, su preservación es urgente.

“Una nueva iniciativa (“promoviendo la participación comunitaria para la conservación de árboles amenazados en la cuenca del Río Claro en Antioquia), liderada por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y financiado por la Fundación Franklinia; permitió ubicar las poblaciones de ocho especies de árboles endémicos que están en peligro de extinción”, explica Jorge Bedoya, investigador del Centro de Colecciones y Gestión de Especies del Instituto Humboldt.

Tres de estas especies se encuentran en un estado de alta vulnerabilidad, ya que de la Matisia serpicostata solo se ha encontrado un individuo adulto (un árbol), del Rhodostemonodaphne antioquensis solo dos adultos (dos árboles) y del Melicoccus antioquensis solo doce individuos (dos adultos y diez juveniles).

Los ocho árboles bajo la lupa de la ciencia y la comunidad

Río Claro es una cuenca ubicada en el suroriente de Antioquia, entre los municipios de Puerto Triunfo, San Luis, San Francisco y Sonsón. Una región con características geográficas y geológicas que han propiciado la evolución de una flora diversa.

Allí se destaca el ecosistema kárstico, poco común en el mundo, pero que Colombia tiene el privilegio de tener en su territorio; razón por la cual existen especies con distribución restringida y que se encuentran en categoría de amenaza.

El profesor Álvaro Cogollo, investigador colombiano experto en especies únicas, desde hace más de 40 años, viene estudiando los árboles de la Cuenca de Río Claro, logrando identificar especies de plantas que hoy cuentan con algún grado de amenaza.

Melicoccus Antioquenisis o mamoncillo de monte. Foto, Mónica Florez

  1. Matisia serpicostata o zapote de monte, solo se ha encontrado un individuo adulto (se desconoce si existen plántulas) en la zona. Está en el listado de la UICN en categoría de Peligro Crítico (CR), es un individuo de unos 12 metros de altura, con tallo marrón y hojas gruesas.
  2. Caryodaphnopsis cogolloi: su raíz se extiende fácilmente, permitiendo el crecimiento de nuevas plántulas que se toman y trasladan a otras zonas donde crecen sin dificultad. especie en Peligro Crítico (CR) a causa de la deforestación y la sobreexplotación de madera. Se le conoce como “Yumbé”.
  3. Cybianthus cogolloi: la especie más conocida por la comunidad. de hasta 12 m de alto se incluyó en Lista Roja de la UICN como En Peligro (EN), debido a la reducción de su población por la ampliación de la frontera agropecuaria.
  4. Duguetia colombiana: conocida como “guanabanito” o “piñito”, por su fruto que tiene forma de guanábana pequeña. Un árbol que crece adherido a la roca (zona cárstica). Su presencia está disminuyendo debido a la ganadería, el aprovechamiento hidroeléctrico, explotación y exploración de hidrocarburos.
  5. Melicoccus antioquensis: o mamoncillo de monte se han identificado doce individuos (dos adultos y diez juveniles). La deforestación para ampliación de frontera agrícola, pecuaria, para ganadería, cultivo de café y panela y construcción de infraestructura para minería, lo tienen en peligro
  6. Pseudoxandra sclerocarpa: se han recolectado semillas y se ha iniciado su propagación, su periodo de germinación y crecimiento es muy lento. Su madera es amarilla y con hojas jóvenes. Se considera vulnerable (VU), la ganadería, explotación forestal y actividades de minería legal e ilegal. Se le conoce como “garrapato” o “frísolo”.
  7. Rhodostemonodaphne antioquensis: solo se tienen dos individuos adultos identificados (se desconoce si puede haber plántulas). Es un árbol de 15 m de altura, tallo de color marrón; se encuentra en el bosque húmedo tropical. Categorizada en Peligro Crítico (CR, debido a la extracción de rocas calizas y arcillas, la deforestación y la ganadería. Se le conoce como “chupo colorado” o “laurel”.
  8. Simira hirsuta: tiene una de las mejores expectativas, con mayor número de individuos y plántulas en crecimiento. Son árboles de hasta 25 m de alto con tallos hirsutos y hojas ligeramente oblanceoladas. Categorizada como En Peligro (EN) en la Lista Roja de la UICN, debido a que su hábitat está siendo afectado por la explotación de roca caliza y arcilla.

Matisia Serpistata

Qué se hace para conservar las especies

Para lograr la preservación de las ocho especies de plantas ubicadas en la cuenca de Río Claro se han establecido diferentes estrategias como la propagación por semillas. Según explica Jorge Bedoya, del Instituto Humboldt, “al ser especies muy “raras” o únicas, no ha sido fácil obtener semillas para su propagación. Hasta el momento, mediante semillas, hemos logrado obtener dos especies y vía vegetativa propagar otras dos”.

En el caso de la especie más vulnerable, de la cual solo se tiene un individuo, la Matisia serpicostata, se pretende realizar ensayos de propagación vegetativa con acodos aéreos, esto es, raspar parte de la rama del árbol, allí aplicar hormonas y generar un medio de cultivo con tierra y musgo, para luego -si se da crecimiento de rama nueva-, cortar y luego sembrar. En otros casos, también se están extrayendo y relocalizando plántulas que crecen alrededor de árboles adultos, que son llevadas a viveros para adaptarlas y luego ser trasladarlas a terreno.

Trabajar con la comunidad, es la clave para la preservación de estas especies. De su educación y trabajo depende su conservación. Los habitantes del territorio se encargan monitorear, recolección de semillas, crear la base de datos. A partir de esta información se diseña el trabajo y ejercicios de propagación de semillas-

La investigación se desarrolla, con el apoyo de aliados, como la Fundación Grupo Argos y la Fundación Natura, que llevan años de trabajo en la región; y la Fundación Franklinia, (Conozca el Plan de Acción para la Conservación)

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