El huracán Petro

“Aquí lo que viene es un cambio de verdad, un cambio real. Con ello comprometemos la existencia misma”, expreso Gustavo Petro, el electo presidente de Colombia

¡Me llamo Gustavo Petro… y quiero ser su presidente!… es la frase que alborota, que despierta pasiones por el hombre, que en tiempos de la guerrilla del M19, se hacía llamar “Aureliano Buendía”. Desde el 2018, Gustavo Francisco Petro Urrego, el hijo del maestro, Gustavo Petro Sierra y de Clara Nubia Urrego, le apunta a la puerta de la Casa de Nariño. La primera en 2010, no fue la vencida. En el 2018, regreso, los 8.040. 449 que obtuvo, frente a los 10. 398. 689 del representante del Centro Democrático, Iván Duque, le dieron la llave, al Senador- candidato para abrir la tan anhelada puerta del poder… del poder gobernar a los 48.258.494 habitantes de la mejor esquina de América.

Los temores de una clase, que se negaba a mirar las nuevas realidades políticas de un continente, y de manera particular la de un país ahogado por la inequidad, y el olvido, solo entendieron y vieron “El peligro” de los vientos del socialismo que soplan cerca, muy cerca, cuando el huracán Petro llego con fuerza, con la fuerza de la retórica derrumbar la vieja y fea costumbre de la política tradicional, prometer…prometer y no cumplir. Los temores de un país, que temía a caer en manos del nuevo Socialismo, pero que se negaba a continuar doblegado por los mismos, con las mismas, lo empezó a sentir. El cansancio, el temor y el deseo de un cambio tenían al país bailando en la cuerda floja. Pero además las sucias campañas enredaban más el panorama. Todo listo para desatar una tormenta.

19 de junio

19 de junio de 2022, fecha para no olvidar. El país se preparaba para dar el giro a la izquierda con temor, o continuar con la tradición del que promete y no cumple, y, que además roba. Dos galanes: un ingeniero, que apunta de redes, y populismo se ganó el derecho al galanteo, Rodolfo Hernández Suarez, la promesa, Cambiar una “Realidad de Corrupción Dictatorial” por una “Realidad de Ética Democrática”, mientras, que el economista, Gustavo Petro, afirmaba que “Colombia será una potencia mundial de la vida mediante un pacto histórico que de manera urgente concrete un nuevo contrato social para el buen vivir”.

Domingo, día de lluvia el pronóstico. Pero, la lluvia, mejor un huracán llego a las urnas para arrasar de manera rápida y contundente. Muy temprano, el hombre de Ciénaga de Oro, celebró. Colombia, daba el giro a la izquierda, 11.281.013 votos, le dieron el sí. ¡Histórico! ¿Por qué?: i- la mayor votación de la historia. ii- por primera vez una mujer negra llega a la vicepresidencia, Francia Elena Márquez Mina. iii- un exguerrillero llega a la presidencia. iv-adiós al continuismo. v-22 millones de colombianos ejercieron el derecho al voto “Hoy es día de fiesta para el pueblo. Que festeje la primera victoria popular. Que tantos sufrimientos se amortigüen en la alegría que hoy inunda el corazón el corazón de la patria”, escribió en su cuenta de twitter el presidente número 60 de Colombia.

En la tierra de la democracia, los vientos de la izquierda soplan por cuatro años. El domingo, luego de conocerse de manera anticipada, que el ex alcalde de Bogotá Movistar Arena, un hervidero de barras, que cantaban. y aplaudían el ingreso, por la calle de honor formada por indígenas del nuevo caudillo, quien llegó acompañado de su familia, amigos.

Foto: tomada de internet

Los momentos

  • La política del amor, fue la primera clave que soltó en su discurso de unidad, que lo amarro a la política del entendimiento, a la política del dialogo, y a la política de la comprensión y la esperanza. Y agregó: “El cambio significa, que llego el gobierno de la esperanza”. Fueron momentos de fervor en las barras que, a cada palabra rompía en aplausos y gritos.

Rindió homenaje a los rebeldes, que han luchado por la discriminación, contra la desigualdad. Recordó a quienes desaparecieron en los caminos de Colombia, a los jóvenes que según, el nuevo presidente fueron desaparecidos por el hecho de tener esperanza, de tener amor. Como el poder de la palabra todo lo puede, pidió al Fiscal General de la Nación, libertad para los jóvenes de nuevo las barras, ahora el grito fue…¡libertad… libertad!.

  • No es el momento de odios, este gobierno que va iniciar el 7 de agosto, es un gobierno de la vida. Y recordó su frase de campaña, “es el gobierno, que quiere construir a Colombia como una potencia mundial de la vida.”. Paz- Justicia social y justicia ambiental, resumen el gobierno de la vida. Y claro llego el guiño para los votantes del ingeniero Rodolfo Hernández. Y le da la bienvenida a la oposición al dialogo. ahora el grito fue: ¡No más guerra..no más guerra!. Bienvenido el gran acuerdo nacional, para construir la paz integral del país.
  • Nosotros vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia. No porque lo adoremos, sino porque tenemos que superar el esclavismo en Colombia. El sueño, una economía fuerte, una nueva economía productiva, un trabajo solidario, cooperativo. Promete producir respetando la naturaleza.
  • Lucha contra el cambio climático. Su análisis de los mercados, la necesidad del equilibrio de la naturaleza para poder vivir. El deseo de ver a Latinoamérica unida. Para poder vivir… para poder vivir ¡sabroso!.

El hombre, que le torció el cuello a 200 años de continuismo, el hijo de Gustavo y Clara Nubia, el esposo de Verónica, el papá de Andrés, Andrea, Nicolas, Sofia y Antonella. Logro el imposible, tumbar el coco del continuismo, de la mano de una mujer de pueblo, negra, hecha a pulso, madre soltera, líder ambiental. Francia Elena Márquez Mina, la del “poder de los nadie”, la que promete “vivir sabroso”, la que para mal de todos los politiqueros que han rondado al país como ratones al queso, tiene como consigna “hasta que la dignidad se haga costumbre”, tiene en sus manos la gran oportunidad de unir un país, sembrado de odios, envidias, rabias, inequidad y miedos.    

El mismo, que para cerrar con broche de oro, su histórico triunfo, en medio de los gritos histéricos de los miles de seguidores en el Movistar, que escucharon y ondeando banderas de Colombia, trapos de colores, con un discurso improvisado y con la voz quebrada y casi agotada, gritaba: “Qué viva la libertad, que viva Colombia potencia mundial de la vidaMe llamo Gustavo Petro…¡y soy su Presidente!…

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