26 Líneas
En La Fazenda están cosechando esperanza
Querido Gabriel,
«Es imposible que Colombia compita con Estados Unidos en maíz y soya», me dijo un pesimista. Así comienza contando su cuento Jaime Liévano, el joven de 78 años fundador de La Fazenda, una de las empresas agroindustriales más asombrosa del país. Como es sabido, la palabra imposible es el combustible de los grandes emprendedores.
En apenas 17 años, está organización, innovadora no solo en lo agrícola y lo pecuario sino también en lo empresarial y lo comercial, le calló la boca a quienes pensaban que «los LLanos Orientales no servían para nada». La Fazenda ha transformado hábitos de consumo y mejorado el acceso de los colombianos a proteína animal de buena calidad a precios justos. ¿Conversamos sobre quienes lograron lo imposible? ¿Proponemos más proyectos de estas dimensiones a una nación hambrienta de sueños grandes y bellos?.
Toda gran empresa tiene en su corazón un gran propósito “Siempre hemos trabajado en seguridad alimentaria”, dice Liévano. Y cuando se añade una mentalidad de crecimiento y posibilismo como la del grupo de empresarios santandereanos y antioqueños socios de este proyecto, sucede la magia. En cada conversación se evidencia su audacia, su deseo de estar a la altura de los mejores del mundo, su valoración por la ciencia y la tecnología, el hambre por hacer las cosas en grande.
Las mejores empresas tienen, además, el nivel de conciencia que exige nuestro tiempo: llevar los asuntos sociales y ambientales en el corazón. Descrestan sus programas de desarrollo social como Frutialiar, empresa de los trabajadores que practica sin temores aquello del valor compartido, y la Fundación Pervivir con su trabajo con comunidades indígenas y campesinas.
Tras una exitosa organización hay , invariablemente, unos principios simples y claros. «Estamos haciendo suelo. Aplicamos los principios de la agricultura regenerativa porque el suelo es un organismo vivo», enseña en portuñol Alexandre, el brasileño líder de agricultura. “Acá aplicamos los últimos avances de la ciencia y la tecnología agropecuaria, tanto en genética como en equipos”, explica Juan David, líder del negocio ganadero. «(Nos interesa) la multiplicación de nuevos talentos; todos los empleados deben ser propietarios; lo importante no es la inversión en tecnología sino la gente que sabrá sacarle provecho a tecnología», comentan los miembros de un equipo del que seguramente oiremos grandes cosas. ¿Se convertirán quizá en la cantera de talento del emprendimiento del agro, como lo ha sido Rappi para el emprendimiento tecnológico?.
Conversemos sobre esta empresa admirable que está transformando su región y podría inspirar lo propio en todo el campo colombiano. Seguramente los mismos que alguna vez dijeron que el Llano «no servía» ahora dirán que «son unas condiciones muy distintas»: pero nosotros haremos una tertulia sobre cómo lo lograron, los principios que los rigen y sobre esa combinación de agroindustria con regeneración, de sostenibilidad con eficacia. Imitemos la mentalidad futurista de su fundador, que repite una y otra vez: «lo importante es para donde vamos».
¿Qué podría hacer el Estado para facilitar el escalamiento de esto y producir alimentos en 5 millones de hectáreas de la altillanura?”, le pregunté al despedirnos. “Nada, que nos dejen trabajar”, respondió Liévano. Pero luego le brillaron los ojos y complementó: “Un tren Puerto Carreño – Villavicencio – Bogotá…”. Definitivamente, tenemos la edad de nuestros sueños y quienes visitamos esta semana La Fazenda quisiéramos emular los de Jaime.
David Escobar Arango, Director de Comfama…. El Colombiano…octubre 2023
26 Líneas
Sin reconciliación, la paz es solo propaganda electoral
En medio de la intensidad de la campaña presidencial en Colombia, donde las promesas de paz se repiten en cada discurso, llama la atención la ausencia de una palabra más exigente: reconciliación.
La paz se convirtió en consigna electoral; la reconciliación, en cambio, implica renunciar a la rentabilidad política del enemigo: El pasaje de Jn 20, 19-23 ofrece una perspectiva que desborda la coyuntura. El Resucitado aparece en un lugar marcado por el encierro y el miedo.
Las puertas cerradas simbolizan mucho más que protección: representan una sociedad atrapada en la sospecha, donde el otro deja de ser un semejante para convertirse en amenaza. también hoy buena parte de la política se mueve sobre esa lógica.
Las campañas ya no solo movilizan esperanza; administran rabia, miedo y resentimiento colectivo. Por eso resulta significativo que Cristo no llegue con revancha, ni imposición, sino diciendo: «La paz esté con ustedes».
No habla de una calma superficial ni de la simple ausencia de conflicto. La paz del Evangelio nace de restaurar relaciones rotas y devolverle dignidad al otro. Es un don, pero también una misión: «Como Padre me envió, así yo los envió».
Esa misión consiste en ser artesanos de la reconciliación. cristo sopla sobre ellos y les confía el Espíritu Santo, abriendo el camino del perdón. allí se encuentra el núcleo de paz verdadera: la capacidad de impedir que el odio y el pasado definan el futuro. El perdón no significa ingenuidad ni olvido; significa romper el ciclo de la enemistad permanente. En nuestro país, donde le leguaje público raya con frecuencia en la vulgaridad y la humillación del adversario, este Evangelio resulta terapéutico a la vez. Muchos candidatos prometen paz mientras degradan al contradictor para sostener emocionalmente a sus seguidores.
Y una sociedad no puede reconciliarse mientras su dirigencia viva de profundizar heridas abiertas. Cuando la paz se reduce a acuerdos políticos o a la imposición de una agenda, termina siendo frágil y pasajera. La reconciliación exige algo más difícil: moderar el lenguaje, reconocer límites y comprender que ninguna democracia sobrevive cuando convierte el resentimiento en identidad colectiva.
Frente a la lógica dominante de la «voluntad de poder», el Evangelio propone una «voluntad efectiva de paz». No una paz usada como bandera de campaña, sino una decisión concreta de reconstruir vínculos humanos rotos. El mensaje de Jn 20,19-23 sigue siendo profundamente actual: la paz no se decreta. La paz verdadera se da y se recibe en la lógica de la economía del don, desprovisto de interés.
Padre Diego Marulanda…Rector Universidad Pontifica Bolivariana…..mayo 2026.
26 Líneas
Un viaje de Antioquia: Turismo, cultura y entretenimiento
El turismo es un fenómeno emergente que llegó para quedarse, y que en Medellín y Antioquia acogemos con una mirada de posibilidad, con la disposición de aprender del mundo y sumar nuestras características únicas que lo convierten en una palanca de desarrollo sostenible para nuestra región. Solo en el 2025, en Medellín recibimos a 2.1 millones de visitantes, según el Sistema de Información Turística, SIT. El turismo es más que un «boom», es un renglón creciente de la economía que se convierte en un propósito colectivo. El propósito de nuestro proyecto de futuro colectivo. El propósito de nuestro proyecto de futuro y de todas las instituciones que lo componen es convertir el boom en una constante historia de éxito sostenido.
Con ese propósito, tuvimos la oportunidad de visitar Nantes y Burdeos, en una misión técnica de exploración por invitación del Instituto Francés de Colombia y la Fundación Compás Urbano, para aprender de innovación territorial, turismo cultural y comunitario, promoción de destino y gobernanza turística; vista que nos reafirmó algo que ya nos dicen los datos en nuestro proyecto de futuro sobre el turismo de Medellín y Antioquia: el turista internacional, que es el 58.7% de nuestros visitantes, se queda más, gasta más y regresa más.
El viaje es Antioquia, su historia y su gente. Y es en este viaje en el que nos unimos muchas instituciones públicas y privadas, con el fin de diseñar un modelo de turismo, un sueño en forma de estrategia colectiva, que además de generar desarrollo económico, propicie el desarrollo social y ambiental de nuestros territorios, un turismo sostenible y perdurable que transforme la percepción del turista y atraiga nuevos visitantes.
Ciudades como las que visitamos en la Misión, entienden que la cultura y el turismo no son sectores aislados, sino una red que construye con el territorio para mejorar la calidad de vida de las personas. El caso Nantes es ejemplar, la ciudad ha logrado que el arte en el espacio público y los eventos culturales anuales se conviertan en el orgullo local y un atractivo turístico, transformando la ciudad y generando contenido nuevo constantemente. En Medellín transitamos el mismo camino: solo este fin de semana, el concierto de Ryan Castro dejó una derrama económica cercana a los 7 millones de dólares, con 50 mil asistentes, de los cuales más de 22 mil fueron visitantes. turismo y entretenimiento de la mano de nuestra industria musical.
En el caso de Antioquia, nace la gran oportunidad. Francia concibe el patrimonio como un motor dinámico para el desarrollo territorial, integrando vivienda, comercio, turismo y participación ciudadana. Imaginemos juntos este viaje por el mar de Urabá, el patrimonio de Jericó, Jardín, Santa Fe de Antioquia; los charcos de San Rafael, San Carlos y Cocorná o la tradición artesanal de Rionegro, La Ceja y el Carmen, entre muchas opciones. Un viaje por Antioquia con el sello de la naturaleza y la cultura.
El futuro de los territorios se escribe se escribe con relatos, y en Medellín y Antioquia lo tenemos claro: en Medellín no se observa la historia, se participa en ella. Nuestra marca es la resiliencia. Y en Antioquia, el patrimonio y la naturaleza son una ventaja competitiva única.
Juliana Velásquez…
26 Líneas
El enemigo común
La contienda electoral exige altura, claridad, y sobre todo, sentido estratégico. No se trata de eliminar al contradictor dentro del mismo espectro democrático, sino de entender dónde está la verdadera amenaza para el país.
Hoy, las campañas de Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo deben comprender que sus diferencias son naturales en democracia, pero no pueden convertirse en una fractura irreversible. Colombia espera que estos liderazgos, desde sus matices, sean capaces de construir un camino de unidad hacia la segunda vuelta.
El adversario real no está dentro de ese grupo. El verdadero desafío está en la candidatura de Iván Cepeda, quien representa la continuidad y profundización del proyecto político del petrismo. Un proyecto que, a lo largo de los años, ha mostrado cercanía ideológica con estructuras que han atentado contra la institucionalidad del país, como el ELN y las FARC. Basta recordar episodios ampliamente conocidos que evidencian esas afinidades.
Además, los riesgos no son únicamente ideológicos. Existen alertas serias sobre el contexto electoral. La Misión de Observación Electoral (MOE) ha advertido sobre un incremento significativo en los factores de riesgo electoral. En su más reciente informe, se identificaron 170 municipios con algún nivel de riesgo por fraude o violencia, de los cuales 81 están en riesgo extremo, lo que representa un aumento del 65% frente a 2022.
Estos datos no pueden ser ignorados. Reflejan un entorno donde la presión de actores ilegales y la debilidad institucional pueden incidir en los resultados democráticos.
Colombia enfrenta un momento decisivo. La democracia no puede darse por sentada, y la libertad de los ciudadanos requiere ser defendida con determinación. El país reclama grandeza de sus líderes: unidad para recuperar la seguridad, corregir el rumbo del sistema de salud, evitar una crisis energética y enfrentar los desafíos fiscales con rigor técnico.
En los recorridos por distintas regiones, una preocupación se repite: la división entre quienes deberían estar construyendo una alternativa. La confrontación interna debilita, confunde al electorado y termina favoreciendo al verdadero adversario.
El riesgo es claro. Iván Cepeda ha manifestado su intención de dar continuidad al gobierno de Gustavo Petro, profundizando su modelo político. Esto implicaría, previsiblemente, mayores tensiones institucionales, incertidumbre económica y un debilitamiento de sectores fundamentales como el de salud, y estratégicos como el minero-energético, claves para el desarrollo del país.
Colombia no puede permitirse avanzar hacia un escenario de mayor polarización, inseguridad y deterioro económico. Tampoco puede normalizar la persecución política ni el debilitamiento de la oposición.
La responsabilidad es clara, quienes defienden la democracia, la libertad individual, la seguridad y el crecimiento económico deben actuar con inteligencia y sentido de propósito. No se trata de renunciar a las diferencias, sino de entender que hay un objetivo superior.
Divididos, perdemos todos. Unidos, Colombia gana y derrotamos a los que están destruyendo al país.
Juan Espinal… abril 2026
-
Locales3 de mayo de 2026 agoLa Gobernación de Antioquia inició la entrega de kits de seguridad alimentaria para productores afectados por la emergencia invernal en Urabá
-
Turismo24 de abril de 2026 agoBinn Hotel, un sofisticado ecosistema de hospitalidad en Medellín
-
Lupa Política20 de abril de 2026 agoEl Registrador Nacional anunció plan de auditorías para las elecciones presidenciales del 31 de mayo
-
Nacionales24 de abril de 2026 agoClaro Colombia tiene abierta su convocatoria de practicantes para el segundo semestre de 2026

You must be logged in to post a comment Login