Instrucciones para gobernar

Veo al presidente Duque en las escaleras del Patio de Armas de Palacio entregándole las llaves del bar y la alhacena a su sucesor Gustavo Petro y salir despavorido al asfalto, como huyendo del poder. Pero de aquello, consejos mínimos para gobernar, ni un “palabro”. Trataré de llenar ese vacío.

Prepárese, Petro, para responder el teléfono rojo que solo suena cuando hay líos que nadie puede resolver, según su amigo Felipe González.

Como el poder entre por el estómago, averigüe si el chef presidencial sabe preparar platos costeños. O que vaya pasando hojas de vida

Familiarícese con las cataratas del general De Gaulle, quien en los besamanos en el Elíseo solo veía a quienes le interesaban; exquisita manera de escapara de elogios tan exagerados que más parecen calumnias encubiertas.

Un presidente debería tener licencia para abandonar subrepticiamente Palacio en la noche o como sea. No necesariamente para violar el sexto mandamiento como presidente francés, sino para charlar con los amigotes o las amigotas.

Muchas madrugadas lo sorprenderán sin poder pegar el ojo. Llame a sus embajadores en euros, los únicos despierto mientras Colombia roca profundamente.

Consígase un capellán que perdone harto y pregunte poco. Y que reduzca las penitencias. Suficiente penitencia es el poder.

Retome la costumbre del presidente Samper de comer con los empleados de Palacio. Así mantendrá a raya la vanidad y se enterará de los chistes perversos que le inventan.

Ordene- ¿el poder para qué? -que el primer perro de la nación sea amaestrado para detectar lagartos y corruptos.

Imite al expresidente Gaviria y duerma varias siestas al día. Mantenga a mano la “jurisprudencia” López Michelsen: el presidente no renuncia, el presidente pide renuncias.

Si practica algún deporte, consiga rivales que se dejen ganar. Lo hacia el clérigo Sebastián de Sigüenza, que siempre perdía al ajedrez con el Libertador.

Pídales al acupunturista Roy Barreras y al fabulista Gustavo Bolívar que se encarguen de que se encarguen de que le entreguen Palacio libre de fantasmas y malas energías.

Sin duda, lo primero que uno pregunta cuando llega a algún sitio nuevo es dónde queda el baño. Como el presidente Duque no estará disponible para responder esa minucia, con gusto le respondo; al fondo, a la derecha como en todas partes.

Óscar Domínguez Giraldo… El Tiempo … agosto 2022

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