Empatía todo el día

Me da mie que algunas palabras se desgasten de tanto usarlas. Es decir, que terminen perdiendo toda su fuerza, que se usan de manera equivocada o que se les desprecie de tanto escucharlas y verlas escritas. Hoy me preocupa que pase eso con la palabra empatía, porque su banalización puede hacernos olvidar que es una de las capacidades necesarias para poder construir relaciones interpersonales sanas. Alguien que es capaz de comprender lo que los otros están sintiendo y se esfuerza por experimentarlo puede sostener relaciones que agreguen valor en cualquiera de las dimensiones de la existencia.

Estoy convencido que la proliferación de relaciones a través de las redes sociales, aquellos vínculos en los que no se ve a la otra persona, nos esta atrofiando esa capacidad de empatizar con los otros. Las neuronas espejo no funcionan plenamente si no somos conscientes de que estamos hablando con otro ser humano y no simplemente con una cuenta. Creo que lo menos empático que hay es un twitter.

¿Cómo ser más empáticos? Sin duda lo primero es tener una buena gestión de las propias emociones. Nadie puede conectar con las emociones del otro, si niega las suyas o es una marioneta movida por las intensas reacciones emocionales que tenemos. Ser conscientes, aceptar y buscar expresarlas de forma adecuada nos permite estar mejor preparados para conectar empáticamente con los otros.

Propongo que pongamos en la tarea de trabajar en cuatro actitudes puntuales.

1-Liberarnos de aproximarnos a los otros desde nuestros prejuicios. No es fácil. pero es necesario que conscientemente nos dispongamos a conocer a los demás desde lo que son y no desde las experiencias anteriores que hemos tenido. Es estar dispuesto a conocer al otro no a través de precompresiones sino desde dada interación.

2- Fortalecer nuestra propia autoestima para no asumir la diferencia como amenaza. Quien esta a la defensiva nunca podrá ser empático. No tengas miedo de encontrar en la singularidad del otro un aporte trascendental para tu vida.

3-Trabajar en tu atención al otro. La sobredosis de estímulos que hoy tenemos nos ha hecho perder la capacidad de vivir atentos y enfocados en el presente que tenemos con la otra persona. Todo nuestro ser tiene que estar en disposición de captar y conectar con los demás. Siendo conscientes del otro en su particularidad.

4- Desarrollar nuestra experiencia espiritual como un servicio y compromiso con los demás. Solo puede ser empático quien entiende que la felicidad está enmarcada, también, por las relaciones con los demás.

Que la empatía sea el faro con el que establecemos nuestros vínculos, recordemos siempre que la felicidad depende de la calidad de nuestras relaciones.

Alberto Linero… El Heraldo ( Barranquilla)…julio..2023

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