Cultura ciudadana

En su edición de 31 de enero de 2024 El Colombiano tituló en primera página:¿Crisis de cultura cívica en Medellín? Pregunta que mereció respuesta negativa por el incumplimiento de las normas y señales de tránsito, la acumulación de basuras en sitios públicos, los ruidos que exceden los límites permitidos, la invasión de andenes con motos, carros y ventas, la intolerancia que provoca agresiones verbales y físicas, a lo que debe agregarse el irrespeto del orden en las filas y la falta de recogida de excrementos de las mascotas en lugares públicos. Conductas que demuestran falta de cultura ciudadana, que de no corregirse puede conducir a que estos comportamiento, esta incultura, se vuelva costumbre, que afecte aún más la convivencia.

Se trata, por tanto, de un serio problema, que requiere con urgencia soluciones de fondo, siendo para ello indispensable que a los ciudadanos se les inculquen valores como la igualdad, la libertad, la dignidad, la tolerancia, la cortesía, al empatía, la inclusión social, la participación, la justicia, la disciplina, el diálogo, la resolución pacífica de las diferencias y el respeto de normas y personas, para que mediante su aplicación se equilibren los deseos personales con las necesidades del grupo social. De esta manera, se articula el ejercicio de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, colectivos y postmateriales del ciudadano en la democracia con los deberes y obligaciones que tiene como integrante de la sociedad.

Generar cultura ciudadana demanda una política pública que busque transformar comportamientos específicos de la ciudadanía y comprende un ejercicio de focalización e intervención sistemática en problemas que afecten la vida en comunidad. Disposiciones dirigidas a detectar creencias, actitudes, hábitos, motivaciones, emociones e intereses que impliquen un peligro, ya que suelen llevar a las personas a proceder con perjuicio de la tranquilidad, la seguridad y hasta la vida de otros.

Formar un buen ciudadano que entienda que el ejercicio de sus derechos y libertades implica responsabilidades, que le crean deberes y obligaciones como lo plantea el artículo 95 de la Constitución Política, exige una cultura ciudadana que lo concientice para que voluntariamente cumpla la ley, autorregule su conducta, respete los derechos de los demás, se eduque en valores cívicos, privilegie el diálogo, fomente acuerdos para zanjar diferencias, promueve la confianza, pague impuesto, defienda y difunda los derechos humanos, practique la solidaridad y proteja los recursos naturales.

Un sistema donde por cada ciudadano haya un policía o una cámara vigilándolo no es posible; es necesario reconocer que para lograr una convivencia satisfactoria las personas deben actuar acatando la ley de manera voluntaria y por las buenas, porque la cultura ciudadana va más allá del aumento de penas, el incremento de multas y la imposición de castigos o sanciones.

Las conductas, actitudes y valores que produce la cultura ciudadana contribuyen de manera efectiva a la convivencia, a mejorar la calidad de vida y al bienestar colectivo y hace que respetemos al otro no por temor al castigo de la justicia o por miedo a su virulenta reacción, sino por convicción. Corresponde, pues, al Estado, al sistema educativo, a la familia y ala ciudadanía colaborar para se presente una transformación voluntaria y activa de los colombianos para tener un país donde vivamos en paz y resolvamos las diferencias sin acudir a la violencia.

Armando Estrada Villa.. El Colombiano..febrero..2024

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