notas regionales

Miércoles, 15 Abril 2020 18:40

El antivirus del virus Destacado

El antivirus del virus Foto cortesía Jader Aldana

Cuando, pensábamos que la pandemia del Coronavirus, nos tenía coronados de miedo, rodeados, aislados en nuestras casas, cuando el pesimismo se iba apoderando de todos y de todo, apareció, parte del remedio, qué por cada agujero que dejaba el virus llegado de la tierra de la pólvora, como pólvora explotaba y llenaba de energía al desgastado planeta.

Frontino, municipio ubicado en la subregión Occidente del departamento de Antioquia, a 172 km de Medellín. Allí, se originó el rumor qué cómo el virus que nos tiene encerrados, se regó y tiene al país pensando y mirando hacia adentro. Pero, para la aldea global no existe camino, ni barrera infranqueable por lejana, perdida o pequeña que sea la región; hasta allí, la ley del gran hermano llega, la ve y difunde. Y eso ocurrió el rumor, que, como pepita de oro, salió de la Perla del Occidente, para enfrentar el mal de la angustia, en el que los bichos raros salidos de China, tiene al mundo ahogado y al planeta irónicamente respirando.

Allí, en esa tierra caliente y perdida en las montañas antioqueñas estalló el polvorín de la solidaridad. En el laboratorio de la hermandad de Jader Aldana, se activó el virus o mejor el antivirus, que por mucho tiempo ha permanecido dopado. El trueque, fue la letal arma que lo activaría.

La noticia decía: “Yo cuento contigo, tú cuentas conmigo. Si tú necesitas toma, si te sobra dona”, elemental y poderoso el cartel, que la tía de Jader escribió en una cartulina y que posteriormente sería pegado de la ventana de la casa del líder comunitario. “Yo saqué unas cositas que tenía en la casa, las puse en la mesa y a medida que la gente pasa, se llevan algunos productos para preparar los alimentos del día. La mayoría son personas de escasos recursos económicos", contaría, posteriormente, el voluntario y deportista, a los medios de comunicación que lo contactaron.

Acostumbrados a recibir y poco dar, en tiempos dónde todo se tiene, pero no se tiene nada, aún existen personas que dan algo más que tiempo, en tiempos de tecnología y pandemia.

La idea de entregar, a quienes poco tienen, dice Jader no es suya, “esta idea ya la habían adoptado en otro lugar, sinceramente no sé en qué parte fue. Pero un amigo que tengo en Medellín, me escribió al Facebook y me dijo que, si depronto podría aplicar la idea aquí en el municipio, debido a que yo con un grupo de amigos voluntarios que tengo acá, hemos hecho varias actividades en la parte rural, hemos hecho jornadas de salud, hemos recogido kits escolares, construido hogares para ancianos”, cuenta. Pues su labor que no es espontánea, genera en las personas de Frontino credibilidad. Y la propuesta, es más que un acto de confianza, es un acto de donar un poquito o recoger un poquito de lo que se tiene, para facilitar el sustento de quienes poco tienen, en tiempos de incertidumbre y cuarentena como los que se viven hoy.

Y como bola de nieve, la noticia se fue regando. Y la mesa comunitaria, ubicada en la puerta de la casa de Jader, se fue convirtiendo en una especie de despensa pública, donde las personas toman lo que necesita y aportan frijoles, huevos, atún, lentejas, papa, arroz, de manera que “puedan saciar una de las Curvas”,

La cuarentena, más que miedo, y zozobra, explotó en los corazones de los 16.615 habitantes de la tierra recostada en la cordillera Occidental, la idea del trueque. “A pesar de que muchas personas no tenemos mucho, si nos unimos podemos ayudar a muchas mas personas”. Y la idea se regó como virus. Y se volvió viral, al punto que, en otros municipios del departamento y el país, la mesa de la confianza, se tomó las aceras y frentes de las casas. Porque la pandemia, no acorralo, ni corono, con su cadena de miedo, al contrario, activo el antivirus de la solidaridad. Pues como dice Jader Lombana “la mejor manera de encontrarse a si mismo es ponerse al servicio de los demás.

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