notas especiales

Jueves, 31 Diciembre 2020 20:04

InnspiraMed, un proyecto para salvar vidas

#InnspiraMed, iniciativa que une a más de 50 empresas y entidades de Medellín, nace de la articulación del sector público, el privado y la universidad. El objetivo crear y producir bajo el esquema de la innovación abierta ventiladores mecánicos de bajo costo que asistirá a pacientes con complicaciones respiratorias a causa del Covid-19, cuando los alvéolos pulmonares (bolsitas diminutas llenas de aire ubicadas en los extremos de los bronquiolos, que permiten el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre el pulmón y la sangre), se obstruyen el ventilador mecánico se convierte en el motor que genera una presión positiva constante que los mantiene abiertos.

Tres fueron los ventiladores desarrollados por la Universidad de Antioquia, Industrias Médicas Sampedro y la Universidad EIA. El ensamble fue realizado por Haceb y Auteco Mobility. El proyecto sin ánimo de lucro, para lograr la certificación del Invima en su fase 1 debió realizar ensayos clínicos en los cuales participaron la Clínica Bolivariana, Hospital San Vicente Fundación y la Clínica Las Américas.

#InnspiraMED terminó de recoger la información que servirá de insumo para presentar ante el Invima el informe con el que se terminará la Fase 1 de Ensayos Clínicos de los tres ventiladores de bajo costo para Unidades de Cuidados Intensivos.

“Hemos terminado la Fase 1del Proyecto InnspiraMed, un proyecto para salvar vidas”, expreso el director ejecutivo de Ruta N, Javier Darío Fernández Ledesma.

Para cumplir con las exigencias del protocolo aprobado por el Invima para la Fase 1 de Ensayos Clínicos fueron reclutados 5 pacientes para el prototipo de la Universidad de Antioquia, 5 para el prototipo de la Universidad EIA y la misma cantidad para el prototipo de Industrias Médicas Sampedro. Estas pruebas se desarrollaron en el Hospital San Vicente Fundación, la Clínica Bolivariana y la Clínica las Américas

Los pacientes, según el protocolo que en su momento aprobó el Invima, tuvieron que estar conectados al ventilador por 24 horas continuas y no podían estar contagiados de coronavirus. Además, debieron dar consentimiento informado firmado tanto por el paciente, como por testigos. 

En el momento en que se envíe la información consolidada y el Invima apruebe el inicio de la Fase 2 de Ensayos Clínicos se indicará cuál será el protocolo que se deberá seguir para continuar con las pruebas de los tres ventiladores. En general, se espera que se puedan probar en 30 pacientes -10 por cada prototipo- y ya no se tendrán restricciones para uso en contagiados por el virus. Una vez se supere esta etapa, y con los permisos respectivos del Invima, los ventiladores podrían ser comercializados

Al mismo tiempo que continúa la aprobación del Invima, la iniciativa #InnspiraMED puede entregar dispositivos a diferentes clínicas y hospitales del país, bajo los lineamientos de la Circular Externa 031 de 2020 expedida por el Ministerio de Salud y Protección Social, en la que se hacen precisiones sobre el uso de dispositivos médicos como los ventiladores mecánicos, que aún no tienen autorización de producción y comercialización en territorio nacional por parte del Invima, para que puedan ser utilizados en condiciones particulares dentro de la emergencia que vive el país.

“Es un paso muy importante para la investigación y desarrollo del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación de Medellín. Esperamos tener consolidado el informe sobre los 15 pacientes en los que se ensayaron los tres ventiladores en dos semanas máximo. Luego entrará a revisión por parte del Invima, el cual verificará si se puede dar apertura a la Fase 2 de Ensayos Clínicos”, indicó el director ejecutivo de Ruta N, Javier Darío Fernández Ledesma.

A la fecha, se han producido 288 ventiladores, de los cuales se han entregado 155 en clínicas y hospitales de Medellín y otras regiones del país como Cartagena, Montería, Ocaña y Bogotá, bajo los lineamientos y asignación de un comité de distribución que identifica las zonas más necesitadas.

El Covid, golpeó de frente, y tan fuerte que abrió la puerta de la investigación, de la colaboración. Esa puerta llevo a empresas como Ruta N, a tender la mano a un sector tan solo como el de la investigación, uniendo voluntades, almas y oportunidades para salvar vidas. “Hoy, la pandemia nos ha enseñado que necesitamos estar juntos para sobrevivir. Hacer parte de un desarrollo que busca solucionar y facilitar la vida humana es un acto de amor y humildad con lo que somos”. Manifestó el médico Nicolás Jaramillo.

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Celsia, empresa de energía del Grupo Argos, entregó una donación de doscientos millones de pesos ($200.000.000) a la Universidad de Antioquia, para apoyar la independencia enzimática del país, en el marco de la iniciativa conocida como Protocolo Colombia.

"En Celsia y en las empresas del Grupo Argos creemos que el trabajo articulado entre universidad, empresa y Estado tiene un valor inmenso y fortalece vínculos de confianza institucional que benefician a toda la sociedad. Aplaudimos esta iniciativa del Protocolo Colombia de la Universidad de Antioquia como un esfuerzo científico de gran impacto nacional. Durante esta contingencia en Celsia hemos destinado recursos a iniciativas gubernamentales y privadas de asistencia alimentaria, dotaciones hospitalarias y protección del personal de salud. Con nuestro aporte a la Universidad se impulsará el proceso de producción de enzimas y reactivos para que el país tenga un protocolo de pruebas propias, necesario para seguir protegiéndonos y promover la reactivación económica segura", dijo Ricardo Sierra, líder de Celsia.

El rector de la UdeA, John Jairo Arboleda Céspedes, resaltó la contribución que Celsia, empresa del Grupo Argos, realiza a las actividades científicas que la Universidad de Antioquia ha desplegado en diferentes frentes para aportar a la atención de la pandemia por el coronavirus.

En este caso específico, para ampliar las oportunidades de diagnóstico que son fundamentales en el momento que estamos pasando. "Esta donación es una evidencia más del principio de solidaridad que caracteriza a este grupo empresarial, con el cuál hemos tenido una relación muy dinámica en la última década, destaco que en esta ocasión el apoyo está orientado a ofrecer posibilidades de desarrollo a la iniciativa del Protocolo Colombia con la que esperamos hacer una contribución muy importante al país".

El dinero entregado por Celsia se destinará a la compra de equipos para refrigeración, necesarios para los procedimientos de producción enzimática identificados en el Protocolo Colombia, así como para consolidar la capacidad logística y apoyar al talento humano que participa en esta iniciativa

El Protocolo Colombia fue desarrollado por investigadores de distintas unidades académicas de la Universidad de Antioquia y presentado a la comunidad científica y a la sociedad en general el pasado 7 de mayo. Dicho protocolo propone alternativas para la disminución de tiempo en las pruebas diagnósticas del SARS-CoV-2, con niveles de especificidad y sensibilidad iguales o superiores al procedimiento usado hasta ahora en el país y que fue desarrollado en Alemania. La propuesta permitirá, además, la reducción de costos en el diagnóstico y la realización de un número mayor de pruebas.

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En la Semana de la Semana Mayor, la investigación en Medellín, vivió una verdadera pasión. Fue una semana, de puro derroche de investigación y resultados, qué abrirán “esperamos” de manera definitiva, la puerta del apoyo para los hombres y mujeres, que dedican, sus vidas, horas y trabajo a la búsqueda del bienestar de la sociedad. Fueron dos los hechos, ambos relacionados con el virus llegado de la tierra de la pólvora, que como pólvora se regó, por el mundo. El primero, fue el aislamiento del virus SARS CoV2, por parte de un grupo de científicos de la Universidad de Antioquia, y el segundo el desarrollo exitoso de tres ventiladores mecánicos para unidades de cuidados intensivos, creados por dos universidades, EIA y la de Antioquia y un tercero a cargo de Industrias Médicas Sampedro.

“Es un honor poder liderar un proyecto educativo como el que tenemos entre manos. Esto no es producto del azar, es un trabajo de muchísimos años”, decía, el pasado lunes 6 de abril, Carlos Alberto Palacio, decano de la facultad de medicina, al referirse al trabajo realizado por el grupo de investigadores de la Universidad de Antioquia que lograron aislar y cultivar el virus SARS-CoV2, patógeno causante de la COVID-19, avance que abre las puertas a investigaciones que pueden ayudar en la lucha contra esta pandemia.

Toda una odisea, en la tierra donde la investigación, vale muy poco, fue el trabajo realizado, por el grupo de científicos encabezados por María Teresa Rugeles López, coordinadora del grupo, Francisco Javier Díaz Castrillón, asesor técnico y de seguridad del laboratorio, y Wbeimar Aguilar Jiménez, investigador, además de tres estudiantes, dos de posgrado y uno de pregrado.

Fue un trabajo de dos semanas. El tratar de hacer el aislamiento, fue el inicio del proyecto, pero se necesitaba de un paciente (anónimo) confirmado como positivo por el Instituto Nacional de Salud, una vez identificado y con la autorización del mismo, se inicia la toma de muestras, “probamos 3 líneas celulares diferentes, las pusimos en cultivo. Cuando están creciendo, nosotros procedimos a inocular la muestra del paciente en botellitas. Y luego se procedió a chequear diariamente y realizar un seguimiento juicioso de todos los cambios que pudieron observar, teniendo un control muy inoculado”, explicó, Wbeimar Aguilar Jiménez, investigador y coordinador de los estudiantes.

La investigación, realizada por el grupo de Inmunovirología de la Facultad de Medicina es un gran paso en la evolución de medicamentos que permitan combatir y controlar el coronavirus o Covid-19. El aislamiento del virus SARS coV2, se realizó en un laboratorio que cumple con todos los requisitos de bioseguridad para garantizar que el virus no se expandiera sin control.

Según la doctora Rugeles, este esfuerzo colaborativo es «muy importante, porque tener el virus creciendo en el laboratorio nos abre muchísimas puertas en investigación. A partir de este desarrollo vamos a poder medir la capacidad antiviral de muchos compuestos que eventualmente puedan ser utilizados para el control de la pandemia y se nos va a facilitar el desarrollo de un número más grande de pruebas diagnósticas. También sabemos que Medellín es una ciudad que tiene muchos emprendedores que están haciendo desarrollos en distintas técnicas y protocolos para la desinfección, por ejemplo, de equipos médicos, entonces eso nos va a permitir evaluar todos esos desarrollos para darles mayor seguridad al personal del sector».

El segundo acontecimiento, que tiene a los grupos de investigación, dando pasos de gigante, en tierra de enanos, tiene que ver con el diseño y posterior ensayo de tres prototipos de ventiladores mecánicos, que vienen desarrollando de manera independiente, la Universidad de Antioquia, la Universidad EIA y la industria Médica Sampedro. “Hoy estamos terminando los test preclínicos que se hacen para toda la biotecnología, para utilizarse en salud en humanos, estamos asegurando que cumplan a cabalidad los parámetros básicos de seguridad y de desempeño”, manifestó, Luis Horacio Atehortúa, médico internista de San Vicente Fundación.

Los ventiladores mecánicos son vitales en el tratamiento de las personas infectadas, y son escasos, razón por la cual el Grupo de Investigación en Bioinstrumentación e Ingeniería Clínica de la Universidad de Antioquia, se dio a la tarea de diseñar y construir estos dispositivos de bajo costo, buscando de esta manera suplir la necesidad presentada con la contingencia del Covid-19.

Como subinvestigadores participaron médicos de la Clínica las Américas, Ángela Builes, directora científica de la entidad y Bladimir Gil, coordinador de cuidados intensivos y profesor de la UPB. Además, la IPS Universitaria de la Universidad de Antioquia, la Clínica Universitaria UPB, el Hospital Pablo Tobón Uribe y el Hospital de San Vicente Fundación Rionegro

Uno de los dispositivos médicos que se requiere para el tratamiento de pacientes con complicaciones respiratorias agudas a causa del COVID-19 es el ventilador mecánico, pues cuando los alvéolos pulmonares se obstruyen, el ventilador genera una presión positiva constante que los mantiene abiertos

Las pruebas, realizadas en los quirófanos de la facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad CES consistieron en someter los ventiladores #InnspiraMED a diferentes condiciones clínicas con simuladores altamente especializados que evalúan su funcionamiento y, así, poder determinar qué tan seguros son para los pacientes contagiados con coronavirus.

 

Al ser un dispositivo médico, antes de probarlo en humanos, el proceso científico aprobado exige una prueba en animales. En este caso, en cerdos, pues su sistema respiratorio es el más similar al de los humanos”. Explicó, Natalia Vélez, directora general de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Antioquia

Gracias a las donaciones de Postobón, Bancolombia Gobernación de Antioquia, Alcaldía de Medellín, Haceb, Auteco, Terpel y ciudadanos que han creído en la iniciativa, los tres dispositivos han sido desarrollados cumpliendo los estándares de calidad y seguridad del Invima. El trabajo de articulación ha estado liderado por Ruta N y la Andi.

Luego de las corrosiones en el diseño, los ventiladores comienzan la etapa de ajustes con el propósito de iniciar pruebas en seres humanos, antesala del proceso de producción la realizarán Industrias Haceb y Auteco contará con el acompañamiento y asesoría de Corpaúl.

“Se abren caminos de investigación y desarrollo alrededor de este aislamiento para la sociedad en general”, John Jairo Arboleda Céspedes, Rector de la Universidad de Antioquia.

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Jueves, 22 Marzo 2018 16:49

Uno es de donde están sus muertos

Fueron recorridos a mula o caminando durante dos o más horas, lo que debió soportar el grupo de investigadores de las universidades de Antioquia y Nacional, para realizar con respeto, rigor científico y técnico, la exhumación y el traslado de los cuerpos sepultados en los cementerios de los poblados Orobajo, Barbacoas y La Fortuna, en la zona de influencia del proyecto hidroeléctrico Ituango. Para avanzar en las diferentes obras que requiere el proyecto y que aportará el 17% de la energía que el país demanda para seguir creciendo y contribuir a la calidad de vida de millones de colombianos, fue necesario reubicar a las familias de la vereda Orobajo (municipio de Sabanalarga), el corregimiento de Barbacoas (municipio de Peque) y un sector del poblado La Fortuna (municipio de Buriticá).

Pedro Adán Torres, es uno de los ciudadanos que colaboró con el grupo de expertos de las Universidades de Antioquia y Nacional que se encargan del traslado de los cementerios de los corregimientos de Orobajo, La Fortuna y Barbacoas. Desde hace dos meses Adán ya no habita la tierra donde se creció y enterró sus muertos. “En este lugar estamos haciendo algo muy importante. Primero que todo, cuando uno entierra a un ser querido, a uno le cuesta dolor, le cuesta estrés, lágrimas. Porque es muy duro perderlo”, agradece el respeto y el trabajo tan bonito que el grupo realizó ya que para él y la comunidad saber dónde se encuentran sus seres queridos va más allá de un hueco. En esa caja de madera, en ese espacio de tres metros, se encuentra su padre, su hermano, su hijo, su amigo. Allí hay algo más que huesos, porque los muertos son para los vivos. Porque los vivos cargan con ese valor simbólico que representaron y que solo visitándolos y orándoles lo sienten cerca y aligeran un poco la dolorosa carga emocional que significa una pérdida.

Este proceso comienza con la prospección por medio de técnicas avanzadas de geofísica y ciencias de la tierra, las cuales permiten la localización de sepulturas con un alto porcentaje de precisión mediante el barrido del área total de cada uno de los cementerios. “Es un trabajo que no tiene nada que ver con situaciones de orden público, simplemente estamos atendiendo una solicitud que nos hizo la comunidad para que trasladáramos sus cementerios. Lo estamos haciendo con los mejores expertos que tiene el país en el campo, en el marco del respeto de los sentimientos, tradición y duelo de los familiares de estas poblaciones que fueron reasentadas por la construcción del embalse del proyecto Hidroeléctrico Ituango”, manifestó Luis Javier Vélez Duque, vicepresidente Proyectos Generales de Energía de EPM.

Con la información sobre la inhumación aportada por las familias, el equipo de antropólogos procede a la excavación en los diferentes puntos ubicados previamente para recuperar los cuerpos. Este proceso ha sido implementado con éxito en varios lugares del mundo, como es el caso de la oficina forense de Nueva York, Estados Unidos; donde un grupo de expertos de la Universidad de Antioquia ha hecho diversos trabajos de investigación.

Para la doctora, investigadora y antropóloga de la Universidad de Antioquia, Timisay Monsalve, existe un antecedente básico, “y es que las grandes empresas están haciendo responsablemente un reconocimiento sobre las características culturales y el valor que tienen nuestros muertos”. Son 324 cuerpos exhumados, que después de pasar por el laboratorio donde se establece la edad, sexo, limpieza, rotulación y manejo de la información, serán llevados al cementerio que los familiares dispongan. Acompañados de especialistas en duelo, a las familias le será entregado en una ceremonia especial una urna o pequeña caja con una placa conmemorativa de su ser querido. Porque “Uno es de donde están sus muertos”.

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