notas especiales

Domingo, 10 Diciembre 2017 16:04

Lo mejor de ser Alcalde

Lo mejor de ser Alcalde es trabajar, todos los días por algo que amo. Por un proyecto del que estoy convencido, por una ciudad que sueño con convertir, poco a poco, en un mejor territorio para su gente. Desde el 1 de enero de 2016 he dicho que tengo el mejor trabajo del mundo y cada día me convenzo más de que es así. Creo que los gobiernos locales tienen muchas herramientas para lograr cambios sustanciales en las vidas de sus ciudadanos y es eso lo que me motiva a madrugar y a trasnochar todos los días: saber que el fin último de lo que hacemos puede lograr que la gente de la ciudad esté mejor. Yo quiero una ciudad en la que todos, absolutamente todos, podamos soñar con llegar alto y, sobre todo, que tengamos la posibilidad de cumplir esos sueños. Una ciudad amable, una ciudad de oportunidades, donde podamos vivir tranquilos. En suma: una ciudad para la confianza. 

Federico Gutiérrez, Alcalde de Medellín.

 

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Lunes, 16 Octubre 2017 20:06

La gran dama

Tan despiadada como un huracán y tan miserable como los mismos hombres que la caminan, la poseen a la fuerza, así puede ser la ciudad. Esa que construye la gente para su bienestar, para mejorar su calidad de vida, para su disfrute. Pero como dice la Ciudad De La Furia “Me verás volar por la Ciudad de la Furia. Donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todos”, existen hombres y mujeres, que desaparecen entre sus calles y parques, que viven como fantasmas entre la modernidad y el trajín de gentes, que la recorren, que, sin detenerse ante aquellos que la viven arrastrando sus miserias y dolores. Con los sueños perdidos, olvidados, amarrados a la gran dama que con sus encantos los envuelve, los marca y juega con ellos a la ruleta rusa. Pero viviendo como todos.

El dolor, las trampas, la miseria, la otra cara de la tierra de todos, que por diferentes motivos terminaron rodeando su gran creación. El estilo de vida, el proyecto de todos y cada uno de los habitantes de la otra ciudad, la de miseria, la del abandono, la del ruido oscuro, la de la ilegalidad. Porque para ellos el ahogo que significa habitar la innovación que no los cobija es buscar el refugio, el calor de hogar, en las calles y andenes de la gran Dama, que viven, caminan y aman a su manera. El huracán de la herida dama seguirá devorando a los más débiles y arrodillándose ante los más fuertes, y así mantener vivo el espíritu de la ciudad triunfante, la del caos, la de las luces, la de la soledad… La del temblor, la que no duerme.

La ciudad de la soledad, del abandono, la ciudad que dejó a la vera del camino a quienes tuvieron la osadía de conquistarla a golpes, esa es la otra ciudad, la que todos ven, pero que ignoran, la que se hace visible cuando los golpes de los olvidados la hieren. Es como una mujer, que al sentirse acorralada y herida, ataca sin piedad. Mientras él, el olvidado seguirá considerando que es un hombre, no peor que cualquier otro (Los Miserables).

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