notas especiales

Ante tantos imaginarios que se han creado en torno a la hidroelectricidad, unos menos justificado que otros, es momento de hacer un alto en el camino para reconocer que es una forma de generar energía eléctrica con enormes posibilidades y ventajas, por lo tanto, debe seguir siendo la fuente de energía más usada en Colombia.

La generación de energía a partir del agua no sólo favorece las demandas pico y permite que se inyecte más rápidamente al Sistema Interconectado Nacional (SIN); también un proceso técnico que inyecta vida a los ecosistemas, a los territorios, a los seres humanos y a todas aquellas acciones que se movilizan con su flujo. Como fuente de generación, la hidroelectricidad tiene importantes atributos y potencialidades: es limpia porque no cambia la cantidad ni la calidad del agua, no la consume, es renovable, confiable, baja en emisiones de CO2, facilita la entrada de otras energías renovables (eólica, solar o biomasa) porque cuando se planea complementariamente les da firmeza, y sigue siendo la forma más económica de producir energía eléctrica y también más eficiente debido, a que la energía que se vierte en la producción de hidroelectricidad tiene más alto rendimiento que cualquier otra fuente operativa hasta el momento.

Contrario a la que se quiere hacer creer, la hidroelectricidad es un proceso que cuida las cuencas, le interesa preservar el agua, los ecosistemas y la biodiversidad: contribuye, mediante los embalses, a sortear los efectos del cambio climático, como una medida de adaptación que permite regular los flujos de los ríos y controlar las sequías e inundaciones; facilita el desarrollo de sistemas de riego, el acceso al agua potable y servicios de saneamiento básico permitiendo que se den otras dinámicas, como la navegación, la pesca, el turismo ecológico y comunitario. todas actividades promotoras de bienestar.

A pesar de sus múltiples ventajas, como cualquier actividad humana, la hidroelectricidad tiene impactos sociales y medioambientales negativos y positivos, algunos significativos, los cuales se estudian y conocen cada vez más, con el fin de ir perfeccionando el proceso en aras de propiciar un, mayor equilibrio y obtener un balance positivo en todos los aspectos.

Las actividades realizadas para la generación de este tipo de energía son cada vez más limpias y conscientes: se mide la huella hídrica y la de carbono, se estudian mecanismos de desarrollo limpio (MDL) o proyectos con los cuales se minimizan esos impactos negativos, y se acompañan iniciativas de sostenibilidad que los mitigan y potencializan el trabajo colaborativo en la preservación del agua y el medio ambiente.

Así las cosas, los emprendimientos hidroeléctricos hacen que este tipo de generación sea cada vez más responsable y sostenible. Las hidroeléctricas dejaron de ser solo proyectos de ingeniería y, bajo los más rigurosos estándares internacionales, pasaron a convertirse en proyectos integrales de desarrollo que potencian positivamente los aspectos sociales y ambientales de las regiones.

Aún tenemos en Colombia un potencial hídrico del 80% que podemos utilizar en función de todas estas ventajas, pero para ello es necesario que se defina una política de Estado que evalúe integralmente la manera adecuada de aprovecharlo, con las restricciones ambientales y sociales que se requieran. Es el Estado el que debe definir con claridad su rol y el de las empresas con base en las consultas que realice en las comunidades, para establecer pautas concretas en el uso de territorios, que permitan potenciar los beneficios que promueve la hidroelectricidad.

Más allá de las discusiones ideológicas y económicas que se presentan al respecto, es el momento para evaluar los aspectos técnicos y científicos de la hidroelectricidad, a la luz de los beneficios que representa para el país y sus comunidades. La hidroelectricidad es, sin duda, un proceso aliado del agua que fortalece el progreso de las regiones y sus habitantes.

 

Luis Fernando Rico, exgerente ISAGEN (El Espectador 12-2017)

Publicado en 26-LINEAS

Investigadores de la Universidad CES ejecutaron un estudio para conservar la biodiversidad y servicios ecosistémicos de las zonas rurales del municipio de Envigado, como parte del Sistema Local de Áreas Protegidas –SILAPE-. 

“El Sistema Local de Áreas Protegidas es una apuesta a conservar la biodiversidad alrededor de grandes centros urbanos”, así define Juan Manuel Obando, investigador de la universidad Ces, el Sistema Local de Áreas Protegidas; y califica el proyecto como un esfuerzo pionero realizado desde el municipio de Envigado en alianza con el centro universitario. Para el investigador es de vital importancia el esfuerzo pionero que se desarrolla desde el municipio de Envigado, “estamos en plena Cordillera de los Andes, en una de las regiones más biodiversas del mundo. Y aún los pequeños bosques que quedan aquí son un refugio muy importante para la fauna y flora, que habitan estos ecosistemas desde hace mucho tiempo”. Y agrega “Es una oportunidad para conocer sobre lo que vive cerca de nuestras casas, sobre sus interacciones”.

Se trata de un convenio de asociación en el cual la Secretaría de Medio Ambiente de Envigado aportó el 80% de los recursos mientras que el 20% restante fueron aportes técnicos y de personal capacitado de nuestra Universidad para la aplicación de la investigación en el último año. 

El proceso de investigación que se inició hace tres años, cuenta con el apoyo de un grupo de investigadores y guardabosques, quienes realizan control sobre el territorio en un proceso de educación sobre toda la comunidad de Envigado. Igualmente se lideran estrategias de mitigación de los impactos de las carreteras en la construcción de los pasos de fauna, la señalización. Además, se promueve y difunde en diferentes instituciones educativas, el sistema de biodiversidad local.

El estudio de campo se hizo en 3.299 hectáreas de bosque protegido, equivalentes al 43% del territorio de la población del Aburrá Sur. El documento, explica el secretario de Medio Ambiente de Envigado, César Mora, recopila el hallazgo de por lo menos nueve especies silvestres de fauna como 21 tigrillos lanudos,3 pumas, 4 ocelotes,147 olingüitos, 3 cusumbos, 35 tairas, 151 zorros perro y uno de yagurandí o puma pequeño, fueron captados por el lente de 33 cámaras trampa distribuidas en 50 sitios del área protegida.

Lo que preocupa del informe es que, de las más de 150 evidencias recolectadas de la fauna, persiste el índice de atropellamientos, Por ejemplo, en los últimos ocho años han encontrado once tigrillos atropellados; siete cusumbos mocosos en tres años, entre otras especies maltratadas.

Con el informe buscarán la formulación de políticas públicas para la conservación de la biodiversidad y ecosistemas en Envigado, aseguraron las autoridades locales. Porque, como lo afirma el investigador de la Universidad Ces, Juan Manuel Obando “Aún siguen siendo un refugio importante los bosques de Envigado y el Valle de Aburrá en general, siguen siendo un refugio importante para muchas especies amenazadas, que muchas personas desconocen que están acá. Además, que los efectos de la urbanización son un gran reto en este territorio para poder conservar la biodiversidad. Y también la necesidad de integrar y promover un Sistema de Áreas Protegidas, con los municipios aledaños”.

Pero además se deben buscar acciones que eduquen a la comunidad sobre la biodiversidad maravillosa y desconocida que habita los bosques, no solo de Envigado, sino del Valle de Aburrá y oriente del departamento, porque como lo afirma Juan Manuel Obando, Ingeniero Forestal del CES si en el Valle de Aburrá y el oriente de Antioquia siguen el ritmo actual de la construcción acelerada de condominios, viviendas y carreteras; estas nueve especies de mamíferos en vía de extinción, en pocos años “solo serán una imagen fotográfica o un registro de video”.

Publicado en NOTAS ESPECIALES

La finca El Edén, famosa por sus charcos naturales, es la madre del Jardín Botánico de Medellín. Para la primera década del siglo XX, La Sociedad de Mejoras Públicas de la ciudad, inaugura el 11 de agosto de 1913, El Bosque de La Independencia (Celebrando los cien años de la Independencia de Antioquia, y el centenario de La Sociedad de Mejoras Públicas). El Bosque se hizo famoso por los bailes que se realizaban en el Salón Restrepo, las carreras de caballos, el vivero, el trencito, canchas de tenis, carreras de encostalados, en fin que se convirtió en el mejor paseadero de la pueblerina ciudad, que despertaba a la modernidad.

Durante cincuenta años, El Bosque, con su imponente lago, ceibas, samanes, naranjos y retretas fue el eje de la recreación delas diferentes las clases sociales de la ciudad. Y el sitio considerado como "La cura para el espíritu" fue perdiendo su encanto, los nuevos entornos, lo llevaron a la decadencia.

El Bosque ubicado en la zona nororiental, le llega el tiempo de la redención. Para el año 1972, la ciudad obtiene la sede de la VII Conferencia Mundial de Orquideología, lo que llevan al municipio de Medellín, a la Sociedad de Mejoras Públicas, La Sociedad de Orquidelogía y al Club de Jardinería  crear una fundación sin animo de lucro, que le daría origen al Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe ( Naturalista antioqueño). Con un objetivo: contribuir al desarrollo de las ciencias naturales por medio de la investigación, la educación y la conservación de la flora colombiana.

45 años después, las 13,2 hectáreas, que tiene el corazón verde de la ciudad, que pasó por una profunda crisis financiera, respira nuevos aires. En el 2005, durante la administración del señor Sergio Fajardo, con el apoyo de la Junta Directiva, se inicia el proceso de recuperación del Jardín Botánico. Para el 2007, El Jardín florece de nuevo, y vuelve a convertirse en el referente científico, cultural, educativo y social de la ciudad. Los ojos de sus habitantes vuelven al norte, "Aquí, conocimiento y cultura son factores de integración", expresó e su momento el entonces alcalde de Medellín, Sergio Fajardo. Gracias a su labor científica es declarado Patrimonio Cultural de Medellín.

Hoy, hablar  del Corazón Verde de Medellín, "Es hablar de pluralidad, de concertación, de participación, de diversidad, de trabajo en equipo", dice Diana Milena Arango Uribe, su directora ejecutiva. Pues gracias al compromiso, la planeación y trabajo   responsable de las 350 personas que hacen parte del equipo del Jardín, este presenta resultados, no solo en lo económico, también en lo social, científico, cultural. "Porque lo que nos interesa es acercar al ciudadano, en la relación con el medio ambiente", manifiesta Arango Uribe.

El Pulmón Verde de Medellín, como lo llama su directora,  en el 2016, ayudó a la conservación de 4.708.619 m2  de zonas verdes urbanas, se contribuyo con el conocimiento científico con 6 publicaciones en revistas científicas nacionales e internacionales y 12 estudios de biodiversidad.

En alianza con  Corantioquia se propagaron 200 mil plantas de más de 100 especies nativas y se apoyo el fortalecimiento de los viveros de la entidad. Pero en el Jardín fueron sembradas plantas de especies de orquídeas, gesneriáceas, coníferas, bromelias, anturios y calliandas. El Corazón Verde o El Pulmón de Medellín cuenta con 2.700 árboles dentro de su colección.

Gracias a la estrategia de educación, recreación y cultura, se impactaron de manera directa 196.291 personas con sus programas de formación. Y 2'371.733 visitantes estuvieron en El Jardín. Además 2.200 personas participaron de la maratón educativa.

Pero la excelente gestión, que presenta El Jardín en el 2016, también se ve en los números. $944.579 de pesos fue el excedente que presentó la institución, logrando el punto de equilibrio. Razón por la cual la Asamblea aprobó $700 millones para la Ciudadela de Los Jardineros (200 colaboradores), el primero de los 22 proyectos, que se tienen en el plan maestro. El próximo a desarrollar será Las Aulas Vivas de Formación. Posiblemente será el mariposario o sala de lectura.

El mayor desafío para la entidad está por venir, expresa su directora ejecutiva: "El Jardín Botánico de Medellín comienza el 2017 con un nuevo Plan Estratégico de Desarrollo proyectado a cuatro años y construido con la participación de todos nuestros grupos de interés".  Para lograrlo el plan se apoya en cuatro ejes: I- Un Jardín que Investiga y Conserva.  Construir y transferir conocimientos. II-Un Jardín para el encuentro de ciudad. Impactar el desarrollo ambiental de la ciudad. III- Un Jardín que se transforma. Brindar espacios naturales para la realización de eventos sociales, académicos y culturales. IV- Un Jardín con solidez institucional. Consolidar un equipo de trabajo competitivo y comprometido con la institución.

La presentación del balance de gestión 2016, se realizó en el Teatro Sura, espacio abierto,  la explicación de la directora, era mostrar al natural,   " El día a día con el que el equipo de trabajo logra, con su esfuerzo, su creatividad, con el disfrute del medio ambiente, el cumplimiento de sus objetivos". 

Publicado en NOTAS ESPECIALES