notas especiales

Lunes, 13 Noviembre 2017 13:28

Mucho Rigo Destacado

Epm Inder Medellín de Pista Epm Inder Medellín de Pista Foto Doris Gómez

El hombre de Urrao, Antioquia, se inició en el deporte de las bielas a los 14 años, dando pedalazos entre su casa ubicada en la vereda Betulia, su colegio, el entrenamiento y la venta de chance que heredó de don Rigoberto, su asesinado padre. Emigró a Europa en el 2006. Hoy once años después, ve como el sacrificio, las heridas y sangre dejadas en el piso europeo dejan sus frutos.

Con 26 años, siendo corredor de Sky hizo historia al convertirse en el primer corredor colombiano en subir al pódium del Giro de Italia, al coronarse Subcampeón a 4,43 del “tiburón” italiano Viccenzo Nibali. Y la gloria continúa enamorándolo con la plata de los Olímpicos de Londres y con ella llegaron también el amor de un país rendido literalmente rendido a sus pies. Se acostumbró a dominar cimas y carreteras a punta de pedal, coraje, respeto por su profesión y amor propio, a Rigo lo cogió la pálida y se quedó rezagado del lote de los mimados. Pero de nuevo salió el corazón de acero que lo llevó a cruzar el charco, dejar la familia y mirar con optimismo y una sonrisa, el reto que se le venía al hijo de doña Aracelly y don Rigoberto, al hermano de Martha; “Yo siempre he dicho que para mí todos los años son buenos, desde que yo pueda terminar la temporada es bien. Yo digo, un deportista no lo hace grande si gana o pierde, un deportista siempre va ser grande porque nos representa. Entonces no tiene que depender los resultados de un deportista, todos trabajamos, todos hacemos esfuerzos para ganar. Es un deporte donde a veces se gana, a veces se pierde. Lo más importante es seguir trabajando”.

Y como todos los años han sido buenos, el 2017 es rebueno para el hombre del cercano “¡hola mijos!”. Cuatro veces subió al podio, ocho finalizó entre las cinco primeras en etapas, pero la cereza de este pastel de alegrías fue el segundo lugar en la gran carrera, el Tour de Francia, ¡Qué fiesta! la de Europa. Y ¡qué fiesta! fue la que se montó en el EPM INDER Medellín de Pista 2017, por cuenta de don Rigo donde rompió las reglas. Saludo a su manera, “quiubo mijos”. Recorrió con sus colegas el ovalo del velódromo mientras de fondo sonaba El Orgullo de Mi Patria, la canción de Carlos Vives. Ya trepado en su caballito de acero respondió todas y cada una de las preguntas de los periodistas, que, como niños, buscaban ansiosos las respuestas del descomplicado y carismático muchacho de Urrao: “Correr en Europa, es muy bonito, pero correr en la casa donde uno entrena tiene un mérito más bonito”, respondía con calma mientras seguía el asedio de micrófonos, cámaras y celulares, y analizaba lo que fue este 2017. “Este año, en el podio de los Campos Elíseos fue muy bonito, pero dar esas dos vueltas acá, la gente aplaudiendo tiene un significado muy grande para mí. Son cosas que a uno se le quedan para siempre. O sea, las carreras, los triunfos, eso pues lo olvida uno, pero estos aplausos de la gente eso le queda a uno para toda la vida”. La perlita de la noche con la prensa llegó cuando el “Profe” Héctor Urrego le consulta sobre su programa para el 2018, “Bueno el 31 de diciembre tengo unos marranos, el 24 También. Y para enero no sé qué me van a dar, de pronto natilla.” Ese es Rigoberto Urán Urán, el paisa que cada vez que puede le saca una sonrisa a la vida, el que disfruta enseñando “la coca” o fiambre que su mamá le prepara cada vez que está de paso por las tierras antioqueñas. El amable, gocetas, emprendedor “hombre calavera”, por su ropa deportiva, el esposo de Michelle, él que no parece tener límites para disfrutar la vida en las buenas, en las malas porque Mijos, todos somos iguales. Lo único que nos diferencia es la piel que nos cubre”.

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