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Miércoles, 27 May 2020 22:43

Las damas del aire Destacado

Las damas del aire Foto cortesía Fuerza Aérea

Año 1997, 16 mujeres se incorporan a la Fuerza Área Colombiana para iniciar su formación militar. Siete se graduaron como Oficiales, siete, que abrieron las alas de las oportunidades. En diciembre de 2000, una nueva fecha para reescribir la historia de las mujeres surcando los cielos de la patria, ellas empiezan a tener jerarquía militar en la Fuerza Aérea, y se inicia su participación en misiones encomendadas a los hombres. Para ellas, “las damas del aire” y madres en tierra, un homenaje a vuelo de pájaro.

2.661 mujeres, Oficiales, Suboficiales y Civiles, hacen parte del grupo que, desde los cielos, defienden la soberanía, el orden constitucional, la integridad territorial del Estado. Pero al tocar tierra, María, Stella, Paola, Luisa, Ana, Yulitza, Alejandra, se despojan de su uniforme verde oliva, su casco, o su gorra, para regresar a su rol de amiga, hija, esposa, y madre. Sus armas tanto en tierra, como en aire, siempre serán las mismas, amor, compromiso, respeto, coraje y valor, para enfrentar las situaciones que la vida le entrega en sus actividades como mujer y como profesional.

Pero, quizá el rol más importante para estas mujeres, que usted muchas veces mira con asombro, respeto y admiración, es el de madre. Ellas no han dejado de lado a sus familias, que han construido mientras crecen en sus carreras, no han dejado de lado la profesión honorifica de ser madres, una de ellas compartió un poco de su sentir.

“Ser madre militar es un privilegio, es algo que te mueve y te motiva a darlo todo”, dice la Teniente Coronel Nelsa Liliana Urueña Ramírez. Ella es la mamá de Alisson, y Miguel, y la esposa del Coronel Iván Darío Gómez. La Teniente es oficial del curso 73, navegante del avión C-208 Caravan, y actualmente desempeña como Jefe del Departamento de Planeación del Comando Aéreo de Combate No. 5 -CACOM 5, en Rionegro, Antioquia.

Ingresó de 16 años, cuando soplaban vientos fuertes, vientos que no permitían ver el poder de la mujer, y su papel en la protección y bienestar del país desde los aires. “por ser de las primeras mujeres, pasamos por algunas situaciones incomodas, una de ellas fue el corte de cabello, que es doloroso para la vanidad femenina, pero el trato, el entrenamiento físico todo es exactamente igual al de los hombres. Finalmente, el cabello vuelve a crecer y son cosas superfluas, lo que queda y lo que vale son todos los logros alcanzados, la satisfacción y encontrar personas maravillosas que se convierten en tu familia”, manifiesta.

Para Nelsa Liliana, es un sueño realizado haber llegado a cortar vientos, en tiempos de violencia, social, cultural en un país que apunta de huracanes inicia el vuelo en busca de los vientos de cambio.  Ser pionera, romper esquemas no solo era un reto, una ilusión. Lograr superar las pruebas de conocimiento académico, entrevistas psicológicas, visitas a sus hogares, pasar pruebas físicas, es algo que agradece, a Dios y a sus padres de quienes recibió el apoyo, pero, dice de manera especial de su madre, quien realizo todo tipo de sacrificios para que ella pudiese realizar su sueño.

“Me parece increíble a veces, me siento privilegiada y contenta de hacer historia en esta Institución que tanto amo, además de ver el progreso de mis compañeras, sus logros los siento como míos, somos como hermanas. Al curso 73 ingresamos 34 mujeres, el 13 de enero de 1997, caminamos juntas e hicimos nuestros sueños realidad, es saber que los sueños si se cumplen y que todo puede ser posible”

De armas tomar, dicen quienes la ven, otros sienten pura admiración por ellas, por tener la capacidad de llegar y llenar con su aroma un mundo que se creía solo para hombres. “Son compañeras de trabajo, hermanas de armas, pilotos, copilotos y tripulantes de nuestras aeronaves, abogadas, administradoras... muchas esposas y madres”, así la mira el coronel Jaime Andrés Betancur, Comandante del Comando Aéreo de Combate No5.   

Ser madre, es su mayor logro, y su gran motivo para continuar alzando el vuelo todos los días. Y asegura que ser mamá es ser mamá, sin importar si se encuentra dentro o fuera de la Fuerza Aérea, y enfatiza, es un privilegio de las que somos mujeres, hace parte de nuestra proyección, de sentirnos completas con el sueño de dar vida, no hay que sacrificar una cosa por la otra, todas tenemos el derecho de hacer una familia y de ser exitosas a nivel profesional, uno lo puede lograr y ahí es indispensable la ayuda de los esposos.

Quiso ser abogada, pero en su camino se le cruzó una amiga que la invito a conocer el mundo de la Fuerza Aérea, dio el salto, se enamoró de la institución y continua feliz. “quería ser abogada, pero ese propósito lo cambié por mis botas y mi overol de vuelo, con muchos esfuerzos de mis padres logré ingresar a la Escuela Militar de Aviación -EMAVI-, Marco Fidel Suárez en Cali”.

Ahora, la Teniente Coronel Nelsa Liliana, se mueve entre el cielo y la tierra, en el primero, cuida los cielos de la patria a bordo de un Caravan, ya despojada el overol, cuida de Alisson, Miguel y de Iván Darío.

Cuando mi hija nació yo le pedí perdón a mi mamá, cuando los hijos vamos creciendo desconocemos lo que nuestras mamás sienten, hasta que somos mamás, en ese momento que mi hija nació lloré de felicidad, pero sentí que volvieron las imágenes de mi madre cuando cuidó de mí, hasta que me dejó en plena adolescencia, en el Comando Aéreo de Transporte Militar -CATAM, llena de ilusiones y sueños, ella por dentro estaba feliz de verme cumplir un sueño, pero al mismo tiempo triste porque sabía que yo no iba a volver a la casa, me decía que a medida que el C-130 Hércules se iba alejando, sentía que se iba un pedazo de su corazón, mi mamá es mi estrella, la que alumbra mi camino y me da fuerzas, es hermosa, tierna, luz, le diría que la amo.

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