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Martes, 27 Marzo 2018 13:10

Hidroelectricidad: aliada del agua y de la sociedad Destacado

Hidroelectricidad: aliada del agua y de la sociedad Central Hidroeléctrica Jaguas. Cortesía ISAGEN

Ante tantos imaginarios que se han creado en torno a la hidroelectricidad, unos menos justificado que otros, es momento de hacer un alto en el camino para reconocer que es una forma de generar energía eléctrica con enormes posibilidades y ventajas, por lo tanto, debe seguir siendo la fuente de energía más usada en Colombia.

La generación de energía a partir del agua no sólo favorece las demandas pico y permite que se inyecte más rápidamente al Sistema Interconectado Nacional (SIN); también un proceso técnico que inyecta vida a los ecosistemas, a los territorios, a los seres humanos y a todas aquellas acciones que se movilizan con su flujo. Como fuente de generación, la hidroelectricidad tiene importantes atributos y potencialidades: es limpia porque no cambia la cantidad ni la calidad del agua, no la consume, es renovable, confiable, baja en emisiones de CO2, facilita la entrada de otras energías renovables (eólica, solar o biomasa) porque cuando se planea complementariamente les da firmeza, y sigue siendo la forma más económica de producir energía eléctrica y también más eficiente debido, a que la energía que se vierte en la producción de hidroelectricidad tiene más alto rendimiento que cualquier otra fuente operativa hasta el momento.

Contrario a la que se quiere hacer creer, la hidroelectricidad es un proceso que cuida las cuencas, le interesa preservar el agua, los ecosistemas y la biodiversidad: contribuye, mediante los embalses, a sortear los efectos del cambio climático, como una medida de adaptación que permite regular los flujos de los ríos y controlar las sequías e inundaciones; facilita el desarrollo de sistemas de riego, el acceso al agua potable y servicios de saneamiento básico permitiendo que se den otras dinámicas, como la navegación, la pesca, el turismo ecológico y comunitario. todas actividades promotoras de bienestar.

A pesar de sus múltiples ventajas, como cualquier actividad humana, la hidroelectricidad tiene impactos sociales y medioambientales negativos y positivos, algunos significativos, los cuales se estudian y conocen cada vez más, con el fin de ir perfeccionando el proceso en aras de propiciar un, mayor equilibrio y obtener un balance positivo en todos los aspectos.

Las actividades realizadas para la generación de este tipo de energía son cada vez más limpias y conscientes: se mide la huella hídrica y la de carbono, se estudian mecanismos de desarrollo limpio (MDL) o proyectos con los cuales se minimizan esos impactos negativos, y se acompañan iniciativas de sostenibilidad que los mitigan y potencializan el trabajo colaborativo en la preservación del agua y el medio ambiente.

Así las cosas, los emprendimientos hidroeléctricos hacen que este tipo de generación sea cada vez más responsable y sostenible. Las hidroeléctricas dejaron de ser solo proyectos de ingeniería y, bajo los más rigurosos estándares internacionales, pasaron a convertirse en proyectos integrales de desarrollo que potencian positivamente los aspectos sociales y ambientales de las regiones.

Aún tenemos en Colombia un potencial hídrico del 80% que podemos utilizar en función de todas estas ventajas, pero para ello es necesario que se defina una política de Estado que evalúe integralmente la manera adecuada de aprovecharlo, con las restricciones ambientales y sociales que se requieran. Es el Estado el que debe definir con claridad su rol y el de las empresas con base en las consultas que realice en las comunidades, para establecer pautas concretas en el uso de territorios, que permitan potenciar los beneficios que promueve la hidroelectricidad.

Más allá de las discusiones ideológicas y económicas que se presentan al respecto, es el momento para evaluar los aspectos técnicos y científicos de la hidroelectricidad, a la luz de los beneficios que representa para el país y sus comunidades. La hidroelectricidad es, sin duda, un proceso aliado del agua que fortalece el progreso de las regiones y sus habitantes.

 

Luis Fernando Rico, exgerente ISAGEN (El Espectador 12-2017)

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